El economista analizó el rol de la deuda pública en la economía argentina y cuestionó el ajuste fiscal.
El economista Julio Gambina analizó el rol central que ocupa la deuda pública en la política económica argentina y planteó interrogantes sobre sus consecuencias en la sociedad. En diálogo con Canal E, sostuvo que el endeudamiento condiciona las decisiones del Gobierno. Además, puso el foco en el impacto del ajuste fiscal y la priorización del pago a acreedores externos por sobre otras necesidades internas.
Gambina remarcó que el principal condicionante de la economía argentina es el endeudamiento externo. “El gran condicionante es el pago de deuda”, afirmó, al explicar por qué el Gobierno centra su estrategia en acumular reservas y cumplir con el Fondo Monetario Internacional. En ese sentido, señaló que la prioridad oficial pasa por garantizar divisas para afrontar vencimientos, lo que define buena parte de las decisiones económicas.
El economista advirtió que, lejos de reducirse, la deuda sigue en aumento. “El endeudamiento externo creció el año pasado en 10.000 millones de dólares”, indicó, en base a datos oficiales. Para Gambina, esta dinámica refleja un problema estructural: “La Argentina continúa endeudándose para pagar la deuda”, lo que genera un círculo difícil de revertir.
En relación al superávit fiscal, planteó que su objetivo principal es financiar los compromisos externos. “El superávit fiscal tiene como destino pagar deuda”, sostuvo, cuestionando la estrategia oficial. Además, vinculó este esquema con el deterioro social: “La contrapartida es el ajuste”, lo que implica menores recursos para salud, educación y empleo.
Gambina propuso ampliar el enfoque del debate económico hacia otras problemáticas estructurales. “Hay otras deudas en la Argentina: deuda de alimentación, de empleo, de ingresos”, enumeró, al cuestionar la centralidad del endeudamiento financiero. Desde su perspectiva, el desafío pasa por equilibrar prioridades y atender las demandas sociales más urgentes.
El economista también se refirió al riesgo país y a la dependencia de evaluaciones externas. “¿Por qué hay que seguir dependiendo de consultoras internacionales?”, planteó, al cuestionar los criterios que determinan el acceso al crédito. En ese marco, sugirió repensar la política económica desde una perspectiva más soberana.
Finalmente, Gambina puso en duda que una mejora en los indicadores financieros implique un beneficio directo para la población. “La pregunta es qué pasa con las condiciones de vida de la población”, afirmó, al relativizar la importancia de bajar el riesgo país.
