A pesar de los temores por los cortes de calles y la llegada masiva de público al road show del piloto, la cuarta jornada de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires registró un balance positivo, con repunte en ventas de grandes editoriales y títulos de autores argentinos como los más buscados.
El temido “efecto Colapinto” por los cortes de calles en la zona de La Rural no fue para tanto: la cuarta jornada de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, incluso, recibió a una parte de la concurrencia al road show del piloto pilarense, que superó el medio millón de personas, se dio una vuelta por el evento cultural después de vitorear a la promesa argentina de la Fórmula 1. Pese a lo anunciado por los organizadores, excepto el acceso de la avenida Sarmiento, por donde se desplazaba la marea humana, los demás ingresos a La Rural estuvieron abiertos.
Los grandes grupos editoriales, a diferencia de los medianos y pequeños, informaron un repunte en las ventas en el primer fin de semana, respecto del año pasado; los títulos más vendidos, llamativamente, son todos de autores argentinos. “Fue un buen comienzo”, dijo uno de los responsables del stand de Planeta, en el Pabellón Verde, donde asoman como best sellers 76, de Felipe Pigna; La felicidad, de Gabriel Rolón, y Montoneros, de María O’Donnell.
Para su vecino y rival, Penguin Random House, en la edición 50° aniversario de la Feria se perfila una “proyección interesante” desde el punto de vista comercial; hasta el viernes, se habían vendido más de seis mil ejemplares que en el mismo lapso de 2025. El título más solicitado es El buen mal, el libro de cuentos de Samanta Schweblin premiado con un millón de euros en España, seguido por Una casa sola, de Selva Almada, y Mi niñera de la KGB, de Laura Ramos, que lo presentó con Sebastián De Caro en la Sala Victoria Ocampo. “El siglo XX es para mí el nuevo siglo XIX; me gusta mantenerme alejada de la realidad, que me da escalofríos”, dijo.
En Riverside, el título más vendido (tanto que hubo que reponer ejemplares en varias ocasiones) es la nueva novela de Martín Kohan lanzada por Anagrama, La separación, y en Edhasa, Ventana magnética, de Fernando Fagnani. La distribuidora Big Sur se quedó sin ejemplares de Un cactus en el medio, de Lila Bendersky, y a tono con Colapinto, en Marea el más vendido fue Fangio, de Pablo Morosi.
En los stands colectivos de sellos independientes -donde también están activas las promociones del Banco Provincia (20% de reintegro y tres cuotas sin interés todos los días) y el Galicia (20% de reintegro miércoles y viernes)-, las ventas estuvieron por debajo de las expectativas. Jubilados, docentes, estudiantes y, por primera vez, también influencers tienen un descuento del 20% en las compras.
A medida que la tarde se iba enfriando y el estruendo de los motores se apagaba, escritores y pensadores presentaron sus novedades. En el auditorio del stand de la ciudad de Buenos Aires, el filósofo Tomás Abraham conversó con Marcela Godoy sobre Pensar de nuevo (El Ateneo). “Cuando escribo, no voy a prueba y error, sino que voy yendo”, dijo sobre su método que comparó con viajar “sin contratar un tour”. Para sorpresa de su interlocutora, contó que mantenía conversaciones con programas de inteligencia artificial sobre diversos temas y que solo usaba redes sociales para postear algunos artículos. “No me interesan los seguidores ni seguir a nadie”, aclaró.
Mientras, en el stand del Centro Cultural Coreano en la Argentina, el best seller de la “ficción sanadora”, el surcoreano Kim Ho-Yeon respondía preguntas del público. En la Sala Rodolfo Walsh, donde se pueden ver algunos retratos de escritores de la muestra al cuidado de Rafael Calviño, Josefina Licitra y Erika Halvorsen conversaron con Ana Wajszczuk sobre Crac y La Maravillosa, respectivamente. Licitra reveló que su familia la había “cancelado” tras la publicación del libro donde reconstruye el vínculo roto con su padre, exmilitante que debió exiliarse en la última dictadura. “Tengo una familia que tiende al silencio”, dijo. Halvorsen, que novelizó la historia de una madre mitómana y manipuladora, dijo que su madre pertenecía a una generación de “hijas del Lexotanil”. Su novela va por la segunda edición.
Tres autores del sello Corregidor presentaron sus novedades vinculadas con la última dictadura militar en Zona Futuro, en diálogo con Norberto Gugliotella. Ana Silvia Galán habló de 1976. Crónica de un verano en sombras; Pablo Torres, exintendente de Laprida, de El mar vacío, y Andrea Suárez Córica, de la reedición ampliada de Atravesando la noche. “En la capital de La Pampa, antes del golpe se vivía un clima muy opresivo de inminencia, sabíamos que algo siniestro iba a ocurrir”, evocó Galán, que ficcionaliza una historia de “exilio interior”.
En diálogo con LA NACION, el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, confirmó que el sábado la organización de la Noche de la Ciudad no había estado a cargo del gobierno porteño, como ocurre habitualmente, sino de la FEL. “Salió buenísima”, dijo. Y se refirió a la coincidencia con el show de Colapinto, que generó gran descontento entre los expositores. “Fue un hecho inesperado, y la verdad es que venimos trabajando mucho con todo el sector para celebrar el 50° aniversario con muchas actividades e invitados. Nuestra Feria es muy fuerte”, concluyó.
