El sueño de vivir rodeado de verde sigue vigente en Argentina. Con opciones que van desde los US$25.000 en Canning hasta más de US$1.000.000 en San Isidro, el mercado de lotes en countries y barrios privados ofrece alternativas para distintos presupuestos. Te contamos las zonas más buscadas y los factores clave a considerar.
La naturaleza dejó de ser un lujo para transformarse en un aspecto indispensable para muchos. Vivir rodeado de verde cobra cada vez más protagonismo y sigue impulsando a los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires a mudarse a los alrededores. Este fenómeno experimentó su auge durante la pospandemia, cuando se registró una fuerte migración hacia barrios cerrados. Años después, el tráfico y la escasez de servicios convencieron a algunos a volver a la urbe, pero muchos no renuncian a su sueño de vivir en un country.
“La vorágine de la pandemia frenó, pero las personas siguen eligiendo los barrios por estilo de vida”, comenta Alice Pfeiffer, broker inmobiliaria en Achaval Cornejo, sucursales Nordelta y Puertos. Actualmente, la oferta de barrios cerrados no para de crecer. Con propuestas cada vez más completas, esta tipología busca diferenciarse ofreciendo todo lo necesario dentro de sus paredes: canchas de pádel, fútbol, juegos para niños, piletas, caballerizas, gimnasios, lagunas, incluso supermercados, colegios y universidades.
“La demanda en barrios cerrados se volvió mucho más selectiva, exigente y racional”, señala Soledad Ramos, directora sucursal Nordelta en L.J.Ramos. La zona norte del Gran Buenos Aires —con Pilar, Tigre y Escobar como protagonistas— agrupa gran parte de las opciones de esta tipología. “El crecimiento sigue concentrándose principalmente en el corredor norte, con zonas como Escobar y Tigre muy dinámicas”, declara Alan Flexer, gerente de la sucursal San Isidro en Narvaez, y agrega que aunque Pilar continúa siendo referente histórico, Escobar ganó protagonismo en los últimos años a partir de nuevos proyectos.
Dentro de este corredor, también emergen subzonas con fuerte desarrollo: “Hay sectores como el corredor de Camino de los Remeros en Tigre y áreas cercanas a San Isidro, donde se combina cercanía urbana con calidad de entorno”, explica el especialista. A su vez, comienza a consolidarse un nuevo eje en expansión: Campana y Exaltación de la Cruz. “Hoy tiene gran demanda y muchas ofertas que no hay en el mercado”, destaca Lucas Flores, coordinador de Emprendimientos en Toribio Achával.
Sin embargo, el crecimiento no se limita al norte. En la zona sur, Canning se posiciona como uno de los nuevos protagonistas. Ubicado a unos 40 minutos de la ciudad, sobre la Ruta 58, concentra más de 60 urbanizaciones —entre barrios privados, clubes de campo y condominios de alta gama— y es considerado por algunos desarrolladores como “el Pilar del Sur”. Entre sus proyectos más destacados se encuentran Saint Thomas, La Providencia y Pride.
El perfil del comprador en barrios cerrados se mantiene bastante definido. Según coinciden los brokers, predominan las personas mayores de 40 años con hijos pequeños, que buscan un entorno más seguro y tranquilo. También aparecen compradores mayores de 60 años, con el “nido vacío”, que priorizan calidad de vida. En cuanto al destino de las operaciones, predominan los usuarios finales. “Hoy representan el 70% de las compras, frente a un 30% de inversores”, indica Flexer. Sin embargo, se espera que la participación de este último grupo crezca, “ya que siempre el ladrillo fue visto como resguardo de valor”, agrega Ramos.
A la hora de decidir comprar en una urbanización cerrada, una de las variables a tener en cuenta son las expensas. Si bien pueden variar significativamente según la cantidad de amenities, los especialistas coinciden en que, aunque son un factor importante, no suele ser determinante. “Las expensas no son decisivas, porque en la Ciudad también se pagan si vivís en un edificio”, explica Pfeiffer. En la misma línea, Flexer agrega que los compradores priorizan la calidad de los servicios, especialmente la seguridad, y están dispuestos a asumir cierto nivel de costos si el barrio lo justifica.
El otro factor clave es el valor de los lotes, que varía considerablemente dependiendo la ubicación. En zonas como San Isidro, los terrenos van desde los US$200.000 y pueden superar el US$1.000.000, según Flexer. El especialista explica que los precios dependen de variables como la ubicación dentro del barrio (lote interno o perimetral), el entorno inmediato, la orientación, la cercanía a la guardia, la calidad de la parquización y las visuales. Otros factores que detalla son la topografía del terreno y la presencia de arbolado consolidado.
En contraste, en el corredor sur —especialmente en Canning y San Vicente— los valores resultan más accesibles. Los lotes, que en promedio rondan los 600 metros cuadrados, pueden encontrarse desde US$25.000 hasta US$400.000, señala Claudia Madrid, gerente de Plataforma Canning en Toribio Achával. Los precios en el norte de GBA pueden agruparse por zonas. Ramos detalla: en Nordelta, en el barrio Carpinchos hay opciones de US$300.000; en el Yacht se encuentran a US$675.000. En Canning, se pueden conseguir lotes desde US$25.000.
