Sindicatos y el grupo empresario comparten diagnóstico crítico sobre la gestión de Javier Milei y preparan propuestas para fomentar la producción y el empleo.
La CGT y Techint mantienen reuniones periódicas desde marzo para analizar la situación económica del país. Según fuentes consultadas, ambas partes coinciden en su preocupación por el aumento del desempleo y el impacto del modelo económico actual sobre la clase trabajadora.
Uno de los temas recurrentes en los encuentros es el crecimiento de las importaciones, especialmente de productos de plataformas chinas, que ingresan con facilidad y sin pagar impuestos, afectando el tejido productivo, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
Las partes no se limitan a las críticas: planean emitir un documento con propuestas para impulsar la producción y el empleo en las próximas semanas. De concretarse, sería la primera vez que sindicalistas y empresarios se unen formalmente para hacer frente a la gestión libertaria.
En Techint, descartan que los ataques del presidente Javier Milei hacia el CEO Paolo Rocca influyan en esta confluencia. “Lo que piensa Paolo de Milei está solo en su cabeza. Los ataques del Presidente hablan más de él que de Paolo”, indicaron desde el grupo.
Desde el conglomerado también critican al gobernador Axel Kicillof, señalando que “la carga impositiva está asfixiando a muchísimas empresas”. Aunque reconocen que hay diálogo con funcionarios provinciales, aseguran que no hay soluciones concretas.
En la CGT, en cambio, son menos duros con Kicillof: lo consideran “honesto, con vocación y diálogo”, aunque lo ven demasiado inmerso en la interna del peronismo. Un dirigente de la mesa chica estima que el gobernador terminará “fagocitado en la interna con el kirchnerismo”.
En este contexto, la central obrera mantiene contactos con el empresario Jorge Brito, ex presidente de River Plate y accionista mayoritario del Banco Macro, quien tiene buena relación con el sindicalismo y con Sergio Massa.
También hubo conversaciones con la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), presidida por el arzobispo Marcelo Colombo. La CGT buscó que la Iglesia se sumara a la movilización del 1 de mayo, pero recibió una negativa. Desde la CEA aseguran que nunca existió la posibilidad de apoyar la marcha.
