En una reunión de la mesa política, el ministro de Economía advirtió sobre la necesidad de una señal política para consolidar el programa y bajar el riesgo país, condicionando su éxito a un pacto de gobernabilidad.
Hace casi tres semanas, durante la reunión de la mesa política del lunes 30 de marzo, se produjo una discusión interna significativa en la cúpula del Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que se habían tomado todas las medidas técnicas posibles para reanimar la economía, afirmando que «ya tiró toda la carne al asador», en referencia al ajuste fiscal, la política monetaria, el acuerdo con el FMI y la ayuda de Estados Unidos.
Tras este diagnóstico, Caputo reclamó una señal política contundente para disipar las desconfianzas de los mercados, que mantienen alto el riesgo país. Su propuesta concreta fue un acuerdo de gobernabilidad con al menos una decena de gobernadores, canjeando apoyo legislativo por un pacto para no competir en elecciones provinciales. El ministro condicionó la suerte del plan económico a esta estrategia política y enfatizó que el acuerdo debía cerrarse «ahora», no el año próximo, para dar señales de sustentabilidad antes del clima electoral.
Este planteo generó reacciones diversas. Karina Milei mostró su desacuerdo, alineada con su estrategia de fortalecer La Libertad Avanza en todo el país. Fue la primera vez que hubo un contrapunto entre Caputo y ella en una reunión de este tipo. Patricia Bullrich y Santiago Caputo, con matices, avalaron la posición del ministro, pero advirtieron que el objetivo central es la reelección del Presidente, por lo que los acuerdos deben ordenarse en función de esa meta.
Según interpretaciones de altos funcionarios, el Presidente Javier Milei avalaría la posición más dura de su hermana, tanto por su escasa vocación por acuerdos políticos como por una visión más técnica del plan económico. Se observa que, pese a la sintonía entre Caputo y Milei, el ministro muestra mayor preocupación que el líder libertario por el enfriamiento económico, tras un primer trimestre con indicadores negativos.
El debate quedó pendiente, pero se activaron algunos movimientos. Karina Milei, Diego Santilli y Martín Lule Menem se reunieron con Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, donde se habló esencialmente de estrategia electoral. Cornejo obtuvo el compromiso de una PASO el año próximo con Luis Petri y un «fair play» en la campaña. Frigerio, junto a Carlos Zdero y Claudio Poggi, integra el grupo de gobernadores con los que la Casa Rosada busca reeditar acuerdos electorales, en una estrategia que busca empoderar a los socios más fieles.
