Una investigación de gran escala publicada en una revista europea especializada sugiere que beber entre dos y tres tazas de café al día podría estar asociado a beneficios para el corazón, aunque los expertos piden cautela y más estudios.
El café, una de las bebidas más consumidas a nivel mundial, ha sido históricamente objeto de debate en torno a sus efectos sobre la salud cardiovascular. Un estudio reciente publicado en la European Journal of Preventive Cardiology, que realizó un seguimiento a más de 450.000 personas durante 12 años, aporta nueva evidencia para este análisis.
Los resultados indican que un consumo moderado, definido entre dos y tres tazas diarias de café (ya sea descafeinado, molido o instantáneo), se asocia con una menor incidencia de enfermedades cardíacas y una reducción en la mortalidad general. Esto contrasta con recomendaciones médicas pasadas que, en un alto porcentaje, desaconsejaban su ingesta a pacientes con problemas cardiovasculares.
El equipo de investigación, liderado por Peter M. Kisler del Instituto Baker, señala que la clave podría estar en la compleja composición química del grano, que contiene más de 100 sustancias bioactivas con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, más allá de la cafeína.
Sin embargo, científicos como la doctora Charlotte Mills, de la Universidad de Reading, enfatizan que estos estudios observacionales, aunque prometedores, no establecen una relación de causa y efecto definitiva. La composición del café varía según el origen, procesamiento y método de preparación, lo que puede generar resultados contradictorios en distintas investigaciones.
La doctora Annette Creedon, de la Fundación Británica de Nutrición, advierte que los efectos de la cafeína dependen en gran medida de la tolerancia individual. Asimismo, el estudio observa que los beneficios contra las arritmias no se replican de igual forma con el café descafeinado.
Desde una perspectiva sociológica, el doctor Duane Mellor, de la Universidad de Aston, sugiere que parte del beneficio podría no provenir únicamente de los compuestos del café, sino del acto de hacer una pausa, lo que reduce el estrés y favorece el bienestar.
La comunidad científica coincide en la necesidad de realizar más ensayos controlados para comprender cómo interactúan los compuestos del café en diferentes poblaciones. Mientras tanto, la recomendación general que surge es la de mantener un consumo moderado.
