Un estudio académico de 2023 analiza la emergencia de una variedad lingüística distintiva en Miami, resultado de más de medio siglo de contacto sostenido entre el español y el inglés.
En las últimas décadas, Miami pasó de ser una ciudad con una amplia población bilingüe a convertirse en el escenario de una variedad regional de inglés con características propias. Ese fenómeno, conocido coloquialmente como «acento de Miami», describe un dialecto emergente en el que el contacto sostenido con el español dejó huellas en el vocabulario, los significados y ciertas construcciones del idioma local.
El estudio de Phillip M. Carter y Kristen D’Alessandro Merii, publicado en 2023 en English World-Wide, explicó que esta variedad lingüística surgió a partir de un contacto sostenido entre el español y el inglés en el sur de Florida durante más de medio siglo. Ese proceso coincidió con cambios demográficos que modificaron la composición de la ciudad. Según los datos analizados, en 1960 la población hispana representaba el 4% de Miami. En las décadas siguientes, ese porcentaje creció de manera progresiva.
Esa dinámica implicó la llegada constante de nuevos hablantes de español, lo que mantuvo el contacto entre ambas lenguas, incluso entre quienes tenían mayor dominio del inglés. El análisis se centró en los llamados calcos léxicos y semánticos, es decir, expresiones locales influenciadas directamente por estructuras del español. Estos fenómenos se producen cuando una lengua transfiere significados o construcciones a otra.
Los autores identificaron que el inglés de Miami presenta modificaciones en el vocabulario, pero también en la forma en que se organizan las oraciones. Algunas de estas estructuras implican cambios en preposiciones, orden de palabras o usos verbales. El estudio sostuvo que este tipo de influencia se vuelve más duradera cuando la población inmigrante alcanza una posición mayoritaria y mantiene niveles altos de bilingüismo a lo largo de varias generaciones.
La investigación analizó ejemplos concretos que aparecen en el habla cotidiana. Entre ellos, se encuentran construcciones como «get down from the car» (por «bajarse del auto»), «make a party» (por «hacer una fiesta») o «married with» (por «casado con»). A su vez, el estudio también identificó el uso de «super» como intensificador, en frases como «super big», con un valor equivalente a «very» o «really».
Para medir la producción de estas formas, los investigadores realizaron un experimento de traducción con 33 participantes bilingües. El grupo incluyó hablantes de primera generación nacidos fuera de Estados Unidos y de segunda generación nacidos en Miami. Los resultados mostraron que los hablantes de primera generación utilizaron con mayor frecuencia expresiones influenciadas por el español. En ese grupo, el 93% tradujo «dame un chance» como «give me a chance» y «me invitó una cerveza» como «he invited me a beer». En la segunda generación, el 100% mantuvo expresiones como «give me a chance» y «go to your office», mientras que el 83% utilizó «meat empanada» y el 58% «he invited me a beer». En términos generales, la primera generación produjo este tipo de estructuras en el 44% de los casos analizados, mientras que la segunda lo hizo en el 34%.
