La nave espacial Orión completó su regreso a la Tierra este viernes, culminando la misión Artemis II en la que una tripulación sobrevoló por primera vez el lado oculto de la Luna y estableció un récord de distancia para una misión tripulada.
La nave Orión ya está de regreso en la Tierra. Luego de una misión histórica, este viernes concluyó la misión Artemis II, en la que una nave tripulada voló por el lado oculto de la Luna por primera vez. Los astronautas Victor Glover (piloto), Christina Koch, Reid Wiseman y Jeremy Hansen se convirtieron en los humanos que han viajado más lejos en el espacio.
El reingreso atmosférico combinó tensión técnica y esfuerzo psicológico extremo. Los cuatro astronautas tuvieron un entrenamiento intensivo y una coordinación milimétrica con los equipos de rescate. La nave Orión atravesó la atmósfera a más de 40.000 km/h y resistió temperaturas superiores a los 2.700°C, pasando unos seis minutos sin contacto con la Tierra. Glover describió la experiencia como «montar una bola de fuego a través de la atmósfera».
Antes del descenso, la tripulación dedicó jornadas completas a la preparación, ensayando procedimientos de emergencia y sometiéndose a rigurosas pruebas de equipamiento. Se realizó una maniobra de corrección de trayectoria para ajustar el ángulo preciso de entrada. Rick Henfling, director de reingreso, lideró pruebas con trajes especiales diseñados para estabilizar la presión arterial y la circulación tras semanas en microgravedad.
La misión Artemis II marcó un nuevo capítulo en la exploración espacial, capturando una impactante serie de fotografías durante su sobrevuelo, incluyendo una «puesta de Tierra» que evoca la histórica imagen «Earthrise» de la misión Apolo 8. La nave alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros de la Tierra, estableciendo un nuevo récord. En su punto más cercano a la Luna, los astronautas se situaron a unas 4.070 millas de la superficie, obteniendo detalles de alta precisión de la geografía del lado oculto.
