A través del Banco Nación y YPF, la administración de Milei implementa medidas para influir en el mercado crediticio y de combustibles, mientras avanza con un plan de privatizaciones de activos estatales.
El Banco Nación, bajo la conducción de Darío Wasserman, lanzó esta semana líneas de crédito para pymes y electrodomésticos con tasas por debajo del mercado. La medida, respaldada por el ministro de Economía, Luis Caputo, busca estimular el consumo y señalar una dirección al sistema financiero privado.
En paralelo, YPF, aún bajo control estatal, decidió contener el aumento de los precios de los combustibles por debajo de lo que indicaban las proyecciones internacionales, una determinación que impactó en toda la cadena de comercialización.
Estas acciones contrastan con el discurso oficial de retraimiento del Estado y se enmarcan en una estrategia pragmática para gestionar la coyuntura económica. Al mismo tiempo, el Gobierno avanza con un plan para privatizar una decena de activos públicos dentro de este año, con el objetivo de obtener ingresos para el fisco y reducir la presencia estatal en la economía, un proceso que se inició con la transferencia de las centrales del Comahue.
Las expectativas están puestas ahora en la posible venta de Enarsa, mientras el Ejecutivo busca equilibrar el uso de empresas públicas como herramientas de política económica con su agenda de desinversión del Estado.
