El pontífice se reunió con el príncipe Alberto II en el primer viaje de un Papa al pequeño principado europeo. La agenda incluyó encuentros oficiales, una misa multitudinaria y un desplazamiento logístico inusual para evitar compromisos protocolarios en Francia.
El Papa León XIV realizó este sábado una visita de aproximadamente 13 horas a Mónaco, donde se encontró con el príncipe Alberto II. Este encuentro histórico reunió a los jefes de Estado de dos de los países más pequeños del mundo: la Ciudad del Vaticano y el Principado de Mónaco.
Se trata del primer viaje internacional del pontífice en el año, quien tiene prevista una agenda de varios traslados, incluyendo una visita a Argentina programada en principio para el mes de noviembre.
La logística del viaje presentó una particularidad: el avión papal aterrizó en Niza, Francia, con periodistas y funcionarios, pero el Papa no viajó en él. Para evitar una visita oficial a Francia que exigiría el protocolo si usara Niza como escala, León XIV realizó los trayectos de ida y vuelta entre Roma y Montecarlo en un helicóptero puesto a disposición por la Presidencia de Italia.
Al llegar al helipuerto de Montecarlo, fue recibido por el príncipe Alberto II y su hija, la princesa Marlene. La ceremonia de bienvenida se llevó a cabo en el Palacio del Príncipe, con la ejecución de los himnos nacionales y un intercambio de regalos. El encuentro culminó con un saludo al público desde el balcón del palacio.
Posteriormente, el Papa visitó la iglesia de Santa Dorotea para un encuentro con jóvenes y catecúmenos, donde pronunció un discurso. Después del almuerzo en el arzobispado, celebró una misa en el estadio Louis II, saludando desde un golf cart a los aproximadamente 15.000 fieles presentes.
La visita concluyó alrededor de las 17:45, cuando el pontífice emprendió el regreso a Roma en helicóptero.
Mónaco, con unos 38.000 residentes, tiene al catolicismo como religión de Estado. Una nota de la Santa Sede previa al viaje elogió al principado por tener «un gran horizonte» y mencionó que el Papa ofrecería «una primera palabra de reflexión sobre su propio rol en Europa». La visita respondió a una invitación del príncipe Alberto II, formulada durante una audiencia en Roma el pasado 17 de enero.
