Con la llegada del frío y el consiguiente incremento de infecciones respiratorias, una duda frecuente surge en la población: ¿en qué momento es necesario acudir a un profesional de la salud? El doctor Hernán Smith, especialista en Medicina Interna del Hospital Italiano de Córdoba, brindó precisiones para orientar esta decisión.
Los síntomas que marcan la diferencia
Smith explicó que un resfrío común, caracterizado principalmente por congestión nasal sin malestar general significativo ni fiebre, puede manejarse en casa con medidas básicas, especialmente en personas sanas sin condiciones de riesgo. Sin embargo, advirtió que la aparición de ciertos signos debe motivar la consulta.
«La presencia de dolor de garganta intenso, especialmente si duele al tragar (disfagia), ya es un indicador que suma a la necesidad de una evaluación profesional», señaló el médico. Estos síntomas pueden estar asociados a virus como la influenza o el COVID-19, y no solo a los rinovirus comunes del resfrío.
La regla no es solo la fiebre
El especialista fue claro al desmitificar que la fiebre sea el único límite para buscar atención. «Si hay signos de gravedad —fiebre, dolor importante al tragar, malestar general— o si la persona tiene condiciones de riesgo subyacentes, debe consultar al médico sí o sí», afirmó Smith.
El verdadero rol del frío y cómo prevenir
Contrario a la creencia popular, el médico aclaró que las bajas temperaturas no causan directamente las enfermedades. «Siempre tiene que haber un contagio. Lo que hace el frío es favorecer que las personas estén más tiempo en espacios cerrados y mal ventilados, facilitando la transmisión», explicó.
Los virus respiratorios sobreviven más tiempo en ambientes fríos, y la falta de ventilación concentra las partículas infecciosas. Por ello, Smith insistió en la importancia de ventilar los ambientes, incluso en días de invierno, y recordó que los aires acondicionados domésticos no renuevan el aire como lo hacen los sistemas de filtración especializados.
La herramienta más eficaz y menos usada
El especialista destacó que la higiene de manos sigue siendo la medida preventiva más eficaz contra los virus respiratorios, pero también la menos incorporada en la rutina diaria. «Ni siquiera en los hospitales se alcanza el cien por ciento de cumplimiento», comentó. Aclaró que el alcohol en gel es útil en superficies, pero que para las partículas en suspensión, la ventilación es más efectiva.
Vacunación y uso adecuado del sistema de salud
Las declaraciones se dieron en el marco del inicio de la campaña de vacunación antigripal en Córdoba. Smith recordó que los grupos prioritarios para recibir la vacuna son: mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas, niños menores de 5 años, embarazadas y personas entre 5 y 65 años con factores de riesgo.
Finalmente, el médico apuntó a un problema estructural: la saturación de las guardias de emergencia por consultas que podrían resolverse en un consultorio. «Lo que sugerimos siempre es que no vayan a una guardia de emergencias, que como la palabra misma lo dice es de emergencia», indicó. Recomendó acudir al médico clínico o de cabecera ante síntomas leves, reservando la guardia para casos con criterios de alarma claros.
