La movilidad urbana en Chicago tiene un nuevo indicador de vitalidad. Según datos oficiales difundidos por la administración del alcalde Brandon Johnson, durante el año 2025 se registraron 12,9 millones de desplazamientos mediante servicios de bicicletas y patinetes eléctricos compartidos. Esta cifra representa un récord histórico para la ciudad y evidencia una tendencia al alza en la adopción de medios de transporte alternativos.
Un crecimiento sostenido en dos frentes
El desglose de las estadísticas revela que el crecimiento no se concentró en un solo operador. Divvy, el sistema de bicicletas compartidas, contabilizó 6,8 millones de viajes. Por su parte, Lime, que ofrece tanto bicicletas como patinetes eléctricos, sumó 6,1 millones de trayectos. Ambos números constituyen marcas máximas para cada plataforma en el mercado de Chicago, lo que sugiere una expansión general del sector.
Más que un paseo: integración al transporte diario
Las autoridades municipales enfatizan que estos servicios han dejado de ser percibidos como una opción meramente recreativa. La micromovilidad se ha integrado como una solución práctica para los denominados «viajes de último kilómetro», facilitando conexiones entre estaciones de tren o autobús y destinos finales como oficinas, campus universitarios o comercios. Su flexibilidad y costo accesible la convierten en una pieza más del engranaje del transporte metropolitano.
Factores detrás del auge
Expertos en movilidad urbana señalan que un registro de esta magnitud suele ser el resultado de varios factores concurrentes. Entre ellos, la mejora y expansión de la infraestructura ciclista, una mayor disponibilidad de vehículos en las calles, y una percepción de seguridad por parte de los usuarios. El contexto económico, donde el precio de otros medios de transporte puede ser una variable, también impulsa la búsqueda de alternativas eficientes para distancias cortas.
El anuncio del récord se enmarca en una estrategia municipal más amplia para diversificar las opciones de movilidad y reducir la dependencia del automóvil privado. Los datos de Chicago se suman a una tendencia observable en otras grandes ciudades globales, donde la micromovilidad gana terreno como componente esencial de un sistema de transporte moderno y multimodal.
