En medio del debate por la apertura de importaciones y su impacto en la industria local, la empresa cordobesa Georgalos buscó poner en contexto las declaraciones de su presidente, Miguel Zonnaras, quien había mencionado que parte de la línea de golosinas Flynn Paff se produce en China. Desde la compañía aclararon que se trata de un desarrollo puntual, de muy baja incidencia en el total, y remarcaron que la producción principal continúa realizándose en Argentina.
“Se trata de una línea puntual y nueva dentro de la marca Flynn Paff. Fue una mala interpretación, porque no se trata de los caramelos masticables marca Flynn Paff”, explicó una ejecutiva de la firma en diálogo con Punto a Punto. Según detalló, la referencia corresponde exclusivamente a una nueva categoría dentro de la marca: los jelly beans, un producto que no se fabricaba previamente en el país y que requirió la búsqueda de un proveedor externo.
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El desarrollo, que comenzó en octubre de 2025, implicó un desafío técnico y creativo. “Era un producto con características disruptivas, que combina sabores muy agradables con otros intencionalmente desagradables. Intentamos desarrollarlo localmente y también buscar proveedores en el país, pero no encontramos quién pudiera cumplir con los estándares necesarios”, señaló.
Ante esa limitación, la empresa avanzó con un proveedor en China, en un contexto donde —según remarcan— las condiciones macroeconómicas actuales permiten importar con mayor competitividad. “Antes no podías traer un producto de China a un precio rentable; hoy sí”, sintetizó.
Sin embargo, desde Georgalos subrayan que este caso no representa un cambio estructural en su esquema productivo. “Flynn Paff sigue siendo argentino”, insistieron. De hecho, toda la línea tradicional —que incluye más de 20 ítems entre caramelos, chupetines, gomitas y confites— continúa fabricándose en la planta de Río Segundo.
El peso específico de los jelly beans dentro del total es marginal. “Para dimensionarlo, Flynn Paff tiene una producción de alrededor de 2.000 toneladas, y los jelly beans representan apenas el 0,7%”, precisaron. Es decir, menos del 1% del volumen total de la marca.
Consultada sobre la posibilidad de ampliar la producción en el exterior, la ejecutiva evitó definiciones tajantes, aunque dejó en claro que cualquier decisión estará atada a la respuesta del mercado. “Eso depende de la demanda. Como en cualquier producto, si hay aceptación, se evalúa crecer. Pero no hay un plan de trasladar producción fuera del país”, afirmó.
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En ese sentido, destacó que la compañía —con 85 años de historia y cerca de 1.800 empleados— mantiene una fuerte base industrial en Argentina. “Tenemos plantas operativas acá y eso es clarísimo. Este fue un caso puntual donde no encontramos cómo hacerlo localmente”, remarcó.
Lejos de una estrategia de deslocalización, Georgalos asegura que su foco está puesto en el desarrollo local. Para 2026, la empresa proyecta más de 20 lanzamientos, todos con producción nacional, abarcando distintas marcas de su portfolio, como Mantecol, Toddy y otras líneas de consumo masivo.
Consumo doméstico
El contexto de consumo, sin embargo, plantea desafíos. “No hay una venta explosiva para nada. Es un momento de empujar más la venta”, reconocieron. Aun así, la compañía sostiene su posicionamiento en el mercado. “Estamos sosteniendo nuestras ventas”, afirmaron.
La estrategia, en este escenario, no pasa por competir con segundas marcas o alternativas de menor precio, sino por reforzar el valor de sus marcas históricas. “Estamos apostando a nuestras marcas, que son fuertes y se la bancan”, señalaron.
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En esa línea, mencionaron acciones concretas como el sponsorship de Mantecol y los caramelos Full Mint en la Liga Profesional de Fútbol, campañas promocionales vinculadas al Mundial y mejoras en formulaciones de productos, como en la línea de barras Flow Cereal, que redujo la cantidad de sellos nutricionales.
“Hay que leer al consumidor”, sintetizaron. “Algunas variables cambiaron y tenemos que entender qué está buscando hoy el argentino”. Esa lectura, aseguran, es clave para sostener la vigencia de la empresa en un contexto económico complejo y cambiante.
Georgalos confirmó que parte de su histórica golosina Flynn Paff se produce en China
Por otro lado, también hicieron referencia a un tema estructural que impacta en la competitividad industrial, como son los costos logísticos. En ese marco, la posibilidad de explorar proveedores o mercados externos forma parte de una lógica empresarial más amplia. “Somos una empresa inquieta, que mira oportunidades. Así como exportamos, también podemos evaluar abastecernos afuera en casos puntuales”, explicaron.
La aclaración sobre los Flynn Paff llega, entonces, en un momento sensible, donde cada movimiento empresarial es leído en clave de sustitución de producción local. Desde Georgalos buscaron despejar esas interpretaciones y reforzar su posición en la industria nacional, sin dejar de adaptarse a un mercado cada vez más competitivo y abierto. “Esto no es una relocalización. Es un desarrollo específico dentro de una marca que sigue siendo argentina”, remarcaron.
