sábado, 22 junio, 2024
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Crece el malestar entre los legisladores nacionales por el congelamiento de sus dietas por pedido de Javier Milei

Tras la orden de Javier Milei de dar marcha atrás con el aumento de las dietas de diputados y senadores -del 30 % como el resto de los trabajadores del Congreso- el malestar entre los legisladores sigue creciendo. Aunque por corrección política evitan quejarse públicamente, lo hacen por lo bajo y apuestan a que cuando «baje la espuma» se encuentre una solución para ordenar el organigrama porque, de lo contrario, todos los empleados del Congreso seguirán subiendo en la escala salarial -ya hay quienes cobran más que ellos- y los legisladores quedarán últimos.

Un diputado libertario presentó un proyecto para atar los aumentos a las jubilaciones mínimas, mientras que el bloque de Miguel Pichetto planteó un proyecto para ningún funcionario pueda ganar más que el presidente. El jefe de la bancada de Unión por la Patria en el Senado también propuso topes a las retribuciones de todas las máximas autoridades del país.

Apenas Milei criticó el aumento del 30% – que desde 2011 está atado a la paritaria legislativa- el presidente de Diputados, Martín Menem, decidió dar marcha atrás, pero no había acuerdo con la vicepresidenta Victoria Villarruel, que intentó sostenerlo hasta que Milei exigió retrotraer la medida.

Yo creo que el aumento se debería haber dado, pero di marcha atrás porque me lo pidió el Presidente”, confirmó ella misma en una entrevista televisiva. «El aumento estaba por debajo de la inflación y acá hay empleados públicos de la casa que van a cobrar más que un senador. Se rompió cualquier escala, porque las responsabilidades son distintas«, explicó.

Con ese aumento, los sueldos de los diputados y senadores se iban a los $ 2,5 millones, entre dieta, gastos de representación y desarraigo. Ahora, confirmaron desde el Senado, quedaron en $ 1,7 millones.

El descalabro se genera porque un empleado de planta permanente que percibe todos los aumentos y tiene cierta antigüedad termina cobrando más que un senador y, por derechos laborales adquiridos, no se pueden bajar los sueldos.

En la última reunión de la comisión de Previsión y Seguridad Social, cuando se discutió el proyecto de movilidad jubilatoria, quedó un poco reflejado el malestar de los diputados con el ajuste salarial del Gobierno, ya que hubo legisladores del interior que no participaron en la reunión por los gastos que les generaba trasladarse a Buenos Aires.

En el Senado, varios legisladores ya le pidieron a José Mayans, jefe del bloque de Unión por la Patria, concentrar las actividades dado que «no están en condiciones de pagar los alquileres» que se piden en la ciudad, en su mayoría cotizados en dólares. A eso se agrega el costo de las comidas, que sólo entre almuerzo y cena puede llegar a los $ 30 mil diarios, promedio.

Entre los legisladores del oficialismo también hay malestar por la decisión de Milei aunque evitan hacer alguna declaración. «Hay mucho lumpenaje en el bloque y hay algunos que esperaban dar el salto económico de su vida en el Congreso pero la realidad se los está comiendo», sintetizó un importante operador de los libertarios.

Pero «la calentura», como dicen en el Congreso, llega a todos los sectores. Los empleados legislativos fueron obligados a fichar para comprobar el presentismo y garantizar así 7 horas diarias, 35 semanales. El problema es que hay empleados que desempeñan sus tareas por fuera del Congreso y otros, por ejemplo, tienen que asistir a los diputados los sábados y domingos, ya sea en el Palacio Legislativo como en sus provincias.

Los legisladores de distintas fuerzas esperan que cuando «pase la espuma» se destrabe la situación. «Molestó el maltrato y las críticas», reconoce una fuente del PRO, quien señala que «todos rescataron la posición de Villarruel» de animarse a defender y explicar la situación.

«Tiene que haber paridad en los ingresos salariales de los tres poderes», afirmó Villarruel días atrás. «No puede un juez de la Corte ganar 15 millones, un directivo de YPF 12 millones y el presidente 5 millones», ejemplifica una fuente de la Cámara Alta.

La discusión no es nueva y se repite sistemáticamente. De hecho, en pandemia, cuando los legisladores se congelaron los sueldos, pasó lo mismo cuando recuperaron los aumentos.

«Son cosas para la tribuna que no mueven el amperímetro de gasto real del Estado, pero son gestos…», reconoce un diputado. «No se puede ser diputado solo por vocación. Es un trabajo y lleva tiempo. Si no, solo los ricos o los narcos, gente con plata, va a poder llegar a ser representante del pueblo», analiza una fuente de la Cámara Alta.

Proyectos y alternativas en danza

El diputado libertario Carlos D’Alessandro presentó un proyecto que ata las dietas de los diputados a 20 jubilaciones mínimas, el equivalente al sueldo de un diputado cuando asumieron en diciembre. Así, señala, irán a la par de los jubilados, eternos damnificados de las fórmulas que el propio Congreso avala.

La bancada de Miguel Angel Pichetto presentó un proyecto para equiparar las dietas de las cabezas de los tres poderes del Estado entre sí, es decir, los jueces de la Corte Suprema, Presidente y Vice, y Diputados y Senadores. Equipararlos asociándolos a un multiplicador del salario mínimo. Establece que las actualizaciones estén atadas a la movilidad jubilatoria.

Pichetto había sido de los pocos en defender el aumento del 30 %. «Es razonable en términos de una responsabilidad pública institucional. ¿Sabés qué sería bueno en la Argentina ? Ver cuanto gana un gerente de la AFIP, del Banco Nación, cuánto gana un juez de primera instancia, un camarista», declaró.

El jefe de la bancada de Unión por la Patria en el Senado, José Mayans, había presentado proyecto para equiparar y poner tope a las remuneraciones a las autoridades superiores de los Tres Poderes del Estado, órganos extra-poderes, organismos especializados de la Administración Pública Nacional y empresas y sociedades del Estado.

Fija un máximo salarial, imposible de superar, de “veinte salarios mínimos vitales y móviles” (SMVM) por todo concepto para quien ocupe el cargo de Presidente de la Nación, Vicepresidente, Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Senador, Diputado, Procurador General, Consejero de la Magistratura, Auditor General y Defensor del Pueblo de la Nación

Dispone, además, que las remuneraciones de los ministros, secretarios, subsecretarios y cargos equivalentes del Estado Nacional, “no podrán superar a “los quince salarios mínimos vitales y móviles por todo concepto”. La misma restricción regirá para funcionarios y jerárquicos de entidades comprendidas en la Ley de Administración Financiera y de los Sistemas de Control Público, así como del Instituto Nacional de Servicios Sociales Para Jubilados y Pensionados (INSSJP), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

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