La emisión detrás del dólar soja

Las miradas están puestas en robustecer las reservas, cuando los esfuerzos deberían concentrarse en bajar el gasto público. 20/09/2022 9:49 Clarín.com Economía Actualizado al 20/09/2022 10:05 Con un dólar soja que haga cada vez más robustas las reservas, más emisión monetaria habrá y, por añadidura, más inflación. Las miradas están exclusivamente en aumentar las reservas,…

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Las miradas están puestas en robustecer las reservas, cuando los esfuerzos deberían concentrarse en bajar el gasto público.

20/09/2022 9:49

Actualizado al 20/09/2022 10:05

Con un dólar soja que haga cada vez más robustas las reservas, más emisión monetaria habrá y, por añadidura, más inflación. Las miradas están exclusivamente en aumentar las reservas, cuando los esfuerzos deberían estar en bajar el gasto público. No es que falten dólares en la economía, sino que sobran pesos.

Al mantenerse en $ 140 el tipo de cambio se genera un beneficio especial de $ 60 para el sector de la soja. Se espera que se liquiden por este mecanismo unos US$ 5.000 millones. Pero un aspecto muy importante es que la entrada de dólares al Banco Central implica emisión monetaria. El BCRA emite pesos para comprar los dólares a los exportadores. Si esos dólares se los vende a los importadores, la emisión es absorbida y no tendría impactos inflacionarios. Pero como emite para comprar “dólar soja” a $ 200 y los vende a los importadores a $140, queda una emisión remanente de $ 60 por dólar obtenido con “dólar soja”. Esto agrega más presiones inflacionarias.

Ahora bien, ¿cuánta inflación suma? Acá, se plantean ciertos escenarios suponiendo que se liquidan los US$ 5.000 millones. Si todos los dólares quedan acumulados como reservas, el Central habrá emitido $ 1.000.000 millones (US$5.000 x $ 200). Pero si los dólares son vendidos a los importadores, el BCRA perderá las reservas y la emisión neta remanente será de $ 300.000 millones (US$ 5.000 x $ 60). En pocas palabras, la base monetaria crecería entre un 7% y un 23% (adicionalmente a lo que aumenta para cubrir el déficit fiscal y los intereses de Leliqs). No caben dudas que la emisión monetaria que genera el “dólar soja” es de magnitudes más que considerables en un contexto donde la demanda de dinero cae.

La situación va a obligar al Banco Central a absorber la emisión remanente, aumentando la absorción de pesos con Leliqs. Pero esto obliga a pagar más intereses, lo cuales son otra fuente de emisión monetaria (endógena). Actualmente, la emisión que hace el BCRA por los intereses de las Leliqs es equivalente a 9 millones de jubilaciones mínimas por mes. Este nuevo dólar, si bien puede generar una mejora transitoria en las reservas, lo hace a costa de agregar presiones inflacionarias y “agrandar” las Leliqs. En el corto plazo, se disminuyen las tensiones cambiarias, pero aumentan las tensiones sociales por la mayor inflación. Esta dinámica de emisión y crecimiento de las Leliqs, hacen cada vez más probable un desenlace devaluatorio que licue los excesos de pesos.

Mientras no se modere la emisión, es inevitable que los excesos de pesos presionen sobre las reservas. La obsesión debería estar en la reducción del gasto público. Siendo que no hay margen para aumentar la presión tributaria y son muy pocos los inversores que están dispuestos a prestarle al Estado, la forma de reducir los excesos de emisión es reduciendo el gasto público. Lo deseable es que esto se haga con un ordenamiento integral del Estado en lugar de ajustes ortodoxos. Pero ante tan crítica situación que se vive es prioritario disminuir, por lo menos, las inconsistencias en el manejo de las tarifas de servicios públicos y los programas asistenciales.

SN