Más de cien denuncias y ningún preso: por qué nadie frena a los usurpadores de Villa Mascardi

Cuando en abril de 2015 Facundo Jones Huala y un grupo de sus seguidores ocuparon 1200 hectáreas en Cushamen, Chubut, propiedad de la familia Benetton, el lonko anunció que a partir de ese momento iniciaba una “guerra de fuego” contra el blanco en la Patagonia.Dos años después murió ahogado en ese predio el artesano Santiago…

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Cuando en abril de 2015 Facundo Jones Huala y un grupo de sus seguidores ocuparon 1200 hectáreas en Cushamen, Chubut, propiedad de la familia Benetton, el lonko anunció que a partir de ese momento iniciaba una “guerra de fuego” contra el blanco en la Patagonia.

Dos años después murió ahogado en ese predio el artesano Santiago Maldonado.

Entiéndase por “blanco” a empresas de todo tipo, maquinaria vial, desarrollos estructurales del Estado argentino como rutas y caminos, emprendimientos turísticos y una larga lista de objetivos que también podía abarcar los llamados puestos de estancia donde viven los baqueanos, muchos de ellos descendientes de mapuches. En su derrotero incendiario la RAM, de Jones Huala, llegó a quemar una casa, ubicada al interior de una estancia de los Benetton en Chubut, donde vivía un tío del propio lonko.

Desde aquel momento hasta hoy su organización y grupos de apoyo paralelos han provocado millonarios daños a la propiedad privada y estatal a lo largo de más de 250 kilómetros de ruta, si se computa que la mayoría de los ataques incendiarios se ubicaron entre Esquel y Bariloche. No hay dudas, se trata de un territorio rural y semi rural dominado desde hace 7 años por la RAM sin que los gobiernos de Río Negro y Neuquén ni tampoco el Estado nacional hayan podido avanzar en las persecución judicial de sus autores.

Los vecinos de la zona rural conocían perfectamente a quienes están detrás de los atentados. “Todos sabemos quienes son”, le dicen los baqueanos a este diario. “Andan en autos viejos, de a tres la mayoría de las veces”, describen. Nada nuevo.

Para Jones Huala y su visión del mundo todo lo que fue levantado después de la constitución del Estado argentino en Patagonia forma parte de un hecho “ilícito” que afecta la existencia del Wall Mapu (territorio mapuche). Desde esa óptica, el fuego es el único elemento que permite limpiar de la faz de la tierra lo que no es mapuche.

Desde 2015 los incendios y los ataques violentos se sucedieron en las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén. Los vecinos y autoridades de estas provincias no fueron capaces de ponerle un número a las pérdidas generadas por estos incendios, pero al precio actual de mercado voces de la industria turística hablan de cientos de millones de pesos.

La toma de Villa Mascardi, con una foto de Rafael Nahuel.

En total, entre ataques incendiarios, ocupaciones, robos, cortes de ruta y agresiones a turistas y vecinos, se estima que la RAM y su gente son responsables de más de 100 atentados. De este centenar apenas 17 avanzaron muy lentamente en la Justicia Federal, como denuncias a investigar, y otras 4 en la de Río Negro. Hasta el día de hoy ninguna concluyó con detenidos. Una situación similar ocurre con Chubut, donde nadie ha sido detenido por la ocupación de Cushamen, y Neuquén, en donde hubo atentados en la capital y sectores petroleros.

“No hay ninguna causa que haya seguido su curso. Hubo algún juicio que intentó arrancar como el de la paliza que me dieron aquel 25/11/20, pero de todos ellos notificados no se presentó ninguno y por ende se postergó. Supuestamente libraron orden de captura pero (a los autores) se los ve muy tranquilos y bajan en cada corte de ruta que siguen haciendo en Mascardi”, explica a este diario Diego Frutos, propietario de La Cristalina en Villa Mascardi a 30 kilómetros de Bariloche.

Una camioneta de la Gendarmería agredida por el grupo mapuche que ocupa la zona desde 2015.

Empresarios de la zona de Chubut y Río Negro y fuentes del gobierno rionegrino, aseguran que el foco de violencia está puesto hoy otra vez en Villa Mascardi. “En Cushamen quedan tres gatos locos”, dicen.

A lo largo del periodo que Jones Huala permaneció detenido algunos de sus compañeros de ruta, como Matías Santana (“el mapuche de los binoculares” del caso Maldonado), se integraron a la toma de Mascardi. Santana de hecho es pareja de la machi Betiana Colhuan y padre de una hija que tienen en común. La joven machi fue quien determinó, en la teoría al menos, que Mascardi debía ser recuperado porque allí habitaba el newen o energía de la naturaleza.

Diego Frutos, uno de los vecinos usurpados en Villa Mascardi.

“Es difícil entender cómo llegamos a este punto, todos estos ataques y usurpaciones a lo largo de los años en el sur y sin que haya detenidos ni responsables en la Justicia, es una locura”, señala a Clarín un alto funcionario de Río Negro.

Los vecinos de Mascardi viven con miedo desde 2017. El 25 de noviembre de ese año murió allí Rafael Nahuel durante un enfrentamiento con el grupo Albatros. En los últimos 5 años, los fundadores de la organización Lafken Winkul Mapu han ocupado más de 30 hectáreas de territorio que alcanzan hasta la orilla de playa de un sector turístico muy concurrido. 

Algunos rumores sitúan al lonko Jones Huala en Mascardi, pero nada ha sido confirmado al respecto por las autoridades de Río Negro. “No hay algo concreto, son comentarios”, dicen.

Pedido oficial

Impulsado por esta posibilidad y por los recientes ataques incendiarios, el gobierno rionegrino solicitó esta semana formalmente a Nación que envíe fuerzas federales para custodiar el sector.

Diciembre de 2020. Enfrentamientos y disparos en uno de los operativos en el predio de Villa Mascardi. Foto: Marcelo Martínez.

“La Ministra de Seguridad y Justicia de Río Negro, Betiana Minor, solicitó al Ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, la presencia permanente de las fuerzas federales con el objetivo de evitar cualquier avance de la toma ilegal que hoy existe en Villa Mascardi y llevar tranquilidad a los vecinos del lugar”, indica un parte de prensa de la provincia.

La gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, ya no duda en catalogar los atentados como actos de “terrorismo”. “Condenamos este tipo de hechos violentos, y estamos aportando a la Justicia todos los elementos con los que contamos, abogando por un esclarecimiento de estos delitos y el castigo a los culpables”, indicó.

“Esta toma, los años de usurpación y ataques, no solo afectan al gobierno provincial, también afectan al gobierno nacional. Hay que tomar medidas profundas y realizar una investigación en serio”, reclama el diputado nacional por Río Negro, Luis Di Giacomo.

Desalojar el área de Villa Mascardi le corresponde a la Justicia Federal. La última vez que se instaló un contingente de la policía federal en Mascardi fue durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando Patricia Bullrich era ministra de Seguridad. Rafael Nahuel murió en el marco de un enfrentamiento. De este evento se cumplirán 5 años el mes próximo. Desde entonces, nadie parece querer firmar una orden de desalojo y correr el riesgo de que haya “otro muerto en la Patagonia”.

Para Aníbal Fernández el camino es el diálogo: “No se va a militarizar la región”, expresó como respuesta a los pedidos de la gobernadora Carreras.  

“Nosotros no tenemos estado de sitio ni vamos a militarizar la región. Porque en la reforma de la Constitución del ‘94 se habla de la responsabilidad y la tierra de pueblos originarios”, precisó el ministro.

Luego aseguró: “He recibido a grupos de familias mapuches, con sus reivindicaciones, y hemos podido hablar. También estuvimos en contacto con la APDH y el CELS y estamos convencidos de que el camino es por ahí, creo que las mesas de diálogo van a dar respuestas”.

Pero está probado el fracaso de la mesa de diálogo que ya intentó el gobierno con Sabina Frederic y Marcelo Losardo, entonces a cargo de Seguridad y Justicia respectivamente. No se avanzó en nada. No se desalojó a nadie. Los propietarios usurpados no pudieron recuperar sus casas.

La mesa de diálogo que nunca funcionó. Las ex ministras de Justicia y de Seguridad, Marcela Losardo y Sabrina Frederic, respectivamente, junto a la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras participaron de la conformación de una Mesa Ejecutiva de Resolución de Conflictos: no pasó nada. Foto: Secretaria de Medios PRN

La secuencia

En septiembre de 2017, los vecinos de Villa Mascardi comenzaron a observar por primera vez en décadas de residencia en el sector movimientos extraños.

Fue a lo largo de ese mes que la machi Betiana Colhuan, entonces de unos 16 años, determinó que un predio de Parques Nacionales de unas 6 hectáreas, que permanecía desocupado, era ideal para iniciar su carrera como autoridad espiritual de los descendientes de mapuche en Bariloche y alrededores.

Entre septiembre y octubre miembros de las familias Nahuel, Colhuan y Santana ocuparon permanente el espacio y lo denominaron Lafken Winkul Mapu.

El 23 de noviembre de 2017 el juez federal Gustavo Villanueva ordenó el desalojo del predio después de que se registraron numerosos cortes de ruta, ataques a turistas y vecinos, robos en propiedades cercanas y manifestaciones violentas de todo orden en el área por parte de los integrantes de la comunidad.

El 25 de noviembre de 2017 falleció en ese predio Rafael Nahuel (22) en el marco de un enfrentamiento con miembros del grupo Albatros que realizaba tareas de patrullaje después del desalojo.

En febrero de 2018 los integrantes de la lof ocuparon el hotel IOS que en el pasado recibía a jubilados del Estado. El establecimiento había sido donado para que allí se levantara una Escuela de Guardaparques. En las semanas siguientes procedieron a su completa destrucción.

A lo largo del 2019 avanzaron sobre los predios adyacentes como Gas del Estado, La Cristalina, entre otros, donde saquearon las propiedades existentes. Siguieron los cortes, robos y amenazas a vecinos.

En diciembre del mismo año, los militantes se apropiaron de la playa de Mascardi, un sector muy turístico de Bariloche, sumando de esta manera alrededor de 30 hectáreas de dominio.

En octubre de 2020 los integrantes de la comunidad apedrearon a la gobernadora de Río Negro quien pretendía establecer un diálogo con los autodenominados mapuches.

En noviembre de 2020 miembros de la Lafken Winkul Mapu le dieron una golpiza al vecino Diego Frutos y propietario de la cabaña La Cristalina.

Durante todo el 2020, se sucedieron los cortes de ruta y ataques a la policía de Río Negro y funcionarios judiciales que se acercaron a Mascardi. Algunos integrantes del cuerpo recomendaron a los habitantes mudarse a la ciudad. El 1 de agosto fue quemada la cabaña Los Radales ubicada en el foco del conflicto.

El 3 de agosto de este mismo mes, la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, solicitó a Aníbal Fernández que sean enviadas nuevamente fuerzas federales a Mascardi para contener la situación. 

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