El desagradable apodo de una gloria de Boca para el peruano Carlos Zambrano

En el análisis táctico de la derrota 3-0 ante Patronato, Cristian Traverso estaba haciendo foco en la forma en que Boca defendía, cómo quedaron mal parados los jugadores, “desubicados”, y le entraron los delanteros rivales. Y en una de esas vio una floja respuesta de Carlos Zambrano, en una pelota que le pasó por arriba,…

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En el análisis táctico de la derrota 3-0 ante Patronato, Cristian Traverso estaba haciendo foco en la forma en que Boca defendía, cómo quedaron mal parados los jugadores, “desubicados”, y le entraron los delanteros rivales. Y en una de esas vio una floja respuesta de Carlos Zambrano, en una pelota que le pasó por arriba, y lo bautizó: “Riñón de plástico calcula mal”.

En su informe de casi diez minutos, Traverso también marcó cómo Romero se quedaba parado cuando pasaba el lateral que jugaba por su sector y cómo Advíncula caminaba la cancha, además de la forma en que Vázquez evitaba el cuerpo a cuerpo con los zagueros rivales.

Se juega como se entrena. Contra Patronato fue un entrenamiento de jueves, los suplentes le ganan a los titulares porque quieren jugar el domingo. Estaban parados porque los días jueves no se entrena tanto, el domingo de local la rompen…”, agregó.

Sin acuerdo con Rossi

El cónclave entre Boca y Agustín Rossi para avanzar con la renovación de su contrato (vence en junio de 2023) por las próximas cuatro temporadas terminó sin el okey del arquero de 26 años, quien a través de su representante insistió en una mejora todavía más alta a la que le había presentado el club hace siete días, cuando le propuso rubricar una continuidad a cambio de ser uno de los mejores pagos del plantel, con un dólar libre, un monto fijo a la firma y un porcentaje por una futura venta.

Pero para Rossi (134 encuentros en Boca, con 5 títulos) su cotización es más elevada, a un nivel europeo (o en moneda extranjera como cobran en la MLS de Estados Unidos, México e incluso Brasil) en un monto inalcanzable para la economía argentina. “Ofrecimos todo lo que pudimos por un jugador que valoramos pero no podemos hipotecar la economía ni fundir al club. Renovar en esos montos ya era algo excepcional pero no se aceptó”, le confiaron a Clarín desde la intimidad del club, conscientes de que en Rossi habían encontrado una solución debajo de los tres palos pero mucho más en su figura desde los penales, determinante en los últimos títulos de Copa Argentina y Copa de la Liga Profesional.

Las diferencias son gigantes. A razón de un 200 por ciento entre lo que ofreció el club (contando cerca de los 2 millones de dólares que solicitó su agente, Miguel González, solo como bono para la firma) y lo que pretendía percibir un futbolista que más allá de los mensajes que envió sin alzar la voz, pareció estar todo el tiempo negociando al no que al sí. Incluso en las dos breves charlas que tuvo con Juan Román Riquelme en la última semana el directivo había sido claro en su consulta al arquero sobre cuántas ganas tenía de permanecer en Boca. Al momento de los números, no se notó.

Rossi entiende, con sus argumentos detrás, que es el momento para un diferencia económica en su carrera. Y ese monto solo puede conseguirlo en el extranjero. Por eso las partes entienden que lo más directo para el socio sería blanquear que se negoció y no se llegó a un acuerdo entre las altas pretensiones económicas de un lado y las dificultades del otro. Aunque como en toda negociación, cada parte cree tener sus razones.

Lo cierto es que si Rossi no vuelve atrás en su mirada y acepta el contrato que Boca le ofreció, seguirá jugando en el club hasta junio del próximo año. Y también cobrando un dinero que su representante, poniendo ese ítem en el centro de la escena, es como “el de un cuarto arquero de Panamá”. También en Boca, como en todos los clubes del país, entienden que avanzar por un contrato de esa magnitud generaría un efecto dominó sobre el resto del grupo.

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