Censo 2022: el festejo de quienes por primera vez pudieron contestar más allá del varón/mujer

El martes, en el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, Caro Dumas completó digitalmente el censo 2022, el primero en brindar opciones identitarias que escapan a la dicotomía hombre/mujer. Activista trans no binario, sintió “mucha alegría por los avances alcanzados”. “El hecho de que nos nombren, de que nos reconozcan,…

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El martes, en el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, Caro Dumas completó digitalmente el censo 2022, el primero en brindar opciones identitarias que escapan a la dicotomía hombre/mujer.

Activista trans no binario, sintió “mucha alegría por los avances alcanzados”. “El hecho de que nos nombren, de que nos reconozcan, va a permitir que muchas personas se sientan reflejadas, interpeladas y otras se replanteen distintos aspectos de su vida”, cuenta a Clarín.

Caro tiene 43 años, es docente de música en escuelas primarias públicas, hace fotoperiodismo e integra la sede de San Miguel de Tucumán de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA).

Su recorrido -tanto el personal como el militante- no es lineal. Pasó mucho tiempo desde que, siendo adolescente, su mamá le decía que era “unisex”.

En 2005 tuvo una experiencia enriquecedora. Durante una estadía de varios años en España, entró en contacto con la gran diversidad del universo LGTTBI+ y teóricos queer como Paul Preciado.

En 2018, ya de regreso en el país, decidió presentarse como una persona trans no binaria. ​​Actualmente, su activismo es reconocido en la provincia.

Los colores de la identidad no binaria. Foto: Juano Tesone / Archivo

Caro sostiene que la visibilidad de diferentes identidades en el censo nacional es “un logro, un paso hacia adelante que siempre se festeja” y que, detrás de este hito, subyacen luchas y movilizaciones de muchas agrupaciones y activistas.

A pesar de esto, advierte que su identidad no está plenamente contemplada por el nuevo formulario: la opción de identidad de género “no binaria” y la de “varón trans/masculinidad trans” son mutuamente excluyentes. Solo se puede elegir una.

“Se abrieron distintas discusiones. Yo elegí identificarme como parte del colectivo trans”, explica.

Y cuestiona: “¿Por qué no aparece la categoría más amplia de ‘persona trans’, en la que muchos compañeros y compañeras se reconocen? ¿O directamente, por qué no se deja abierto ese casillero, para que cada cual pueda completarlo como se autopercibe?”.

Junto con colegas de ATTTA y de distintos espacios LGTTBI+, llevaron estas y otras inquietudes a la Casa de Gobierno de Tucumán. Allí les explicaron que las preguntas fueron formuladas hace varios años.

“Basta de odio”. Los colores que representan a la comunidad LGTTBI+ y a las personas travestis y trans se hacen presentes en cada Marcha del Orgullo. Foto: Rafael Mario Quinteros / Archivo

Es importante destacar que, desde el último relevamiento de este tipo, realizado en 2010, existieron conquistas pioneras.

Es el caso de la “Ley de Identidad de Género” (26.743), de 2012; la “Ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero” (27.636), de 2021; y la posibilidad de tener un DNI no binario, a partir de ese mismo año.

Caro sintetiza: “La militancia es pedir siempre un poco más, aunque no sea sencillo”. Por ejemplo, clarifica, “sería bueno que se prestara mayor atención a las infancias y adolescencias trans, para que los adultos encargados de completar el censo no oculten sus identidades”.

A la vez, desconfía de la idoneidad del casillero referido al “sexo registrado al nacer”. Su voz no está sola: el debate se hizo presente dentro de los movimientos.

Si bien se ha respondido que la función de este interrogante es comparar el panorama actual con el de hace doce años, algunos entienden que se reproducen los binarismos y que no estarían abarcadas con nombre propio las personas intersex. Además, podría suponer un problema para aquellos y aquellas que ya cambiaron su partida de nacimiento.

Caro Dumas, feliz, en su lugar de trabajo: el aula.

“Hoy se festeja”, afirma Caro. Y destaca que, en San Miguel, hay “compañeras y compañeros trans participando como censistas, aunque no hubo un cupo, como en algún momento se barajó”.

Que el censo nacional -una herramienta fundamental para conocer a la población- de cuenta de que existe un abanico de identidades de género marca un precedente clave. Caro piensa en voz alta. Hace poco, se inscribió a un curso de Sociología. Para poder realizar el trámite online obligatorio, solo le ofrecían dos ítems disponibles: varón o mujer.

Los desafíos que hay por delante son grandes. Las problemáticas también. Los maltratos médicos, laborales y legales son una realidad que sufren las personas travestis, trans y no binarias. Los prejuicios sociales constituyen la otra cara de la moneda.

“El cupo laboral trans está bastante baqueteado, para decirlo de un modo. La legislación se aprueba, pero todavía cuesta hacerla cumplir. Y los discursos de odio proliferan en los medios de comunicación, fomentando la confusión y, sobre todo, la discriminación“, reflexiona Caro.

Para finalizar, habla sobre los usos que podría -y debería- tener la información recolectada. Especialmente, en un marco de ausencia de estadísticas oficiales, a las cuales reemplazan el enorme esfuerzo de las organizaciones de la sociedad civil.

Como tantas personas, tiene la esperanza de que datos más certeros deriven en políticas públicas orientadas a garantizar vivienda, educación, salud, trabajo y una mejor calidad de vida a toda la comunidad LGTTBI+. “Hay que seguir visibilizando y seguir peleando”.

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