Sofía Gala Castiglione asume riesgos, sus 4.000 discos y el ensayo con Willem Dafoe

El tema con Sofía Gala Castiglione, 35 años, madre de Helena Tuñón Castiglione (13) y Dante Della Paolera Castiglione (8) es que no para. No para de trabajar, no para de hablar, no para reír. Cuando nos atiende, está en medio de un “asunto”.“Estoy ordenando discos, quiero vender muchas cosas que ya no escucho, y…

sofia-gala-castiglione-asume-riesgos,-sus-4.000-discos-y-el-ensayo-con-willem-dafoe

El tema con Sofía Gala Castiglione, 35 años, madre de Helena Tuñón Castiglione (13) y Dante Della Paolera Castiglione (8) es que no para. No para de trabajar, no para de hablar, no para reír. Cuando nos atiende, está en medio de un “asunto”.

“Estoy ordenando discos, quiero vender muchas cosas que ya no escucho, y quiero comprarme nuevas”.

-¿Qué estás escuchando?

-De todo. Empecé a coleccionar discos a los 16 años -como que no escucha la pregunta-, cuando estaba de vuelta la moda de los discos de vinilo…

¿Por qué tan seria?, preguntaría el Guasón. Sofía Gala es un torbellino y, por lo general, no para de reírse. Foto Andrés D’Elia

-¿Y cuántos tenés?

-Cuatro mil, dos mil, no sé… Y me compro todo, todo el tiempo. Compré unas ediciones japonesas originales de los Beatles en la que se escucha desde el prensado, la calidad del master con que se grabó, todo.

Sofía no va a subir a su Instagram- donde la siguen 327.000 fans y donde sugestivamente advierte “Muerdo”– que va a vender parte de su exquisita y heterogénea colección, “conozco disquerías acá, los voy a vender y comprar algo nuevo”.

Esa parece ser una constante en la actriz: ir hacia lo nuevo, cambiar. El desafiarse a sí misma. Arriesgarse hacia lo que no conoce.

En “Franklin” es Rosa, una prostituta enamorada de un ex boxedor (Germán Palacios), que acaba de salir de prisión. Foto prensa

Tiene una película por estrenar, Franklin, historia de un billete, el jueves 19. Ahora está trabajando todo el día, a toda hora. “Muchísimo. Estoy intentando, igual, tratar de no volver a la vorágine prepandemia, esto se va a ir acomodando”, confía.

“Es que tenemos un trabajo free lance, que cuando agarrás laburo decís qué bien, y después no laburás por cinco meses. O te gusta un proyecto y… Estoy trabajando todo el día. Y yo también trabajo de madre, me gusta ir a buscar a los chicos al colegio.”

-Tratando de lograr el equilibrio, como cualquier madre.

-Sí, me gusta pasar todo el tiempo con ellos.

Para la producción de fotos, no se sacó los anteojos, porque no le gusta maquillarse. Foto Andrés D’Elia

-Además de grabar “El reino”, de lo que ya hablaremos, estás en teatro en una nueva puesta de “Closer”. Alice, tu personaje, tiene un click cuando le reclama a la fotógrafa que está coqueteando con el periodista con el que ella se está viendo. A vos, ¿qué te generaría esa situación?

-Sí, tienen un approach, y ella llega justo. Mirá, yo creo que son situaciones muy particulares. Mi personaje es el que peor la pasa. Más que la fidelidad o todo eso, me preocupa la traición, la falta de código -dice, mientras le pega un mordisco a su sándwich: son las tres de la tarde, y no almorzó-. Lo que tiene Closer es que presenta situaciones tóxicas, que se dan en una discusión de pareja, o en una relación en la que no terminás de sentirte del todo cómodo.

Con sus compañeros de “Closer”, Juan Gil Navarro, Carolina Peleritti y Gonzalo Valenzuela. Foto prensa

Lo que tiene Closer de interesante es que de todo lo que se habla, no te tira una respuesta. No hace preguntas y no da respuestas, las encontrás vos. Y también habla de la peor parte de las relaciones, esa toxicidad que se da cuando las relaciones se degradan o desvanecen, o se traiciona. Yo no pienso lo mismo del amor que lo que pensaba a los 15, a los 20 o a los 25.

Uno va creciendo, tratando de mejorar y evolucionar, con sus emociones, porque cuando sos joven, sos más impulsivo, te interesan muchas cosas, y luego buscás otro tipo de cosas en el amor. Como actriz voy más allá de la experiencia personal, busco en mi emocionalidad cómo trataría de atravesar desde adentro mío esto que le pasa al personaje. Es mi manera de encontrarle la verdad.

“Mi personaje en ‘Closer’ es el que peor la pasa”, dice de Alice. Foto prensa

-Los temas que toca “Closer” no han perdido actualidad desde su estreno, hace 25 años en Londres.

-Para nada, y eso por cómo nos enseñaron a relacionarnos. Hoy se cuestiona al amor más que antes y se habla de mejorar las relaciones. Es que es un proceso permanente. Las nuevas generaciones lo viven distinto, pero la nuestra… Venimos con un bagaje de cosas culturales que nos enseñaron, que de a poco tenemos que aprender a desarmar.

Con Moria Casán, cuando obtuvo el Cóndor de plata por su protagónico en “Alanis” (2017). Foto Archivo Clarín

-¿Tu mamá vio “Closer”?

-Un ensayo general, porque tenemos funciones de miércoles a domingo, y coinciden con las de ella. Vamos a estar, en principio, dos meses en cartel. Es una comedia dramática, pero es bien heavy, así que se irá viendo. Dos meses a este ritmo intenso es un tiempo que me cierra. Como nos dejó la pandemia, no hay proyección. Y ahora estamos medio el día a día, a ver si explota todo.

Yo soy re freaky de control. Este año quiero hacer un viaje, y cuando los hacía en el pasado, los planeaba siete meses antes, y ahora es: en el momento que tenga libre, arreglo todo. Nos quedó una incertidumbre que nos acomodó en otro lugar, más en el presente. Hay que ceder la vorágine y agradecer siempre que uno tiene laburo. Pero uno tiene laburo para vivir, si laburás y no vivís, no podés disfrutar de nada.

Si su colección de vinilos es heterogénea, también lo es la manera en que elige los proyectos. “¿La verdad? A mí me interesa mucho arriesgar en las películas y en los personajes, y más importante que todo es encontrar un guion que me permita jugar con cosas nuevas.”

Agradeciendo su premio a la mejor actriz en San Sebastián. “Hay una cosa que tiene que ver con el prestigio, que es terrible, que después te condiciona”, dice. Foto AFP

“Me encanta el cine de género, y participar en el marco del cine de arte, que me hizo crecer un montón, y fue super emocionante, pero no quiero quedar estancada. Al haber hecho tantas películas dramáticas o de festivales, no quiero terminar haciendo eso todo el tiempo.”

Sofía esboza una teoría, sin que se le pregunte por ella.

“Hay una cosa que tiene que ver con el prestigio, que es terrible, es algo que se te da y después te condiciona. Para mí, lo más importante al actuar es transitar distintas cosas, jugar y divertirme. Me gusta buscar personajes muy distintos y en situaciones muy diferentes, tanto sean realistas o en una película que sea más de género. Ir surfeando para no quedarme haciendo lo mismo. Si no, me aburro.”

En “Franklin” su personaje corre constantemente peligro. Estrena el próximo jueves 19 de mayo. Foto prensa

-¿Recibís muchos guiones?

-Es por épocas. A veces más, a veces menos. Voy eligiendo. Para mí, cuando recibís el guion, más que la historia, uno lo que puede calcular es cómo vas a trabajar tu personaje y si te va a servir para concretar algo más de tipo emocional o profesional. Yo voy trabajando a partir de ahí, pienso qué puedo sumar trabajando con este director o con estos actores… Son varias las cosas que se ponen en juego. De lo único que uno puede estar seguro es cómo salvar o remontar, o lo que sea, su personaje.

-Y es bien distinto participar en una obra que en una película.

-En cine, claro, no participás de todo. Me encanta poner lo mejor de mí y trabajar con los directores. Y encontrar la forma más natural le va a hacer bien a la película. No soy la actriz-directora, ésa que habla a los gritos arriba del director. De mí va a surgir el personaje que yo voy a crear, y ahí viene decirle que sí o no al proyecto.

“No soy la actriz-directora, ésa que habla a los gritos arriba del director”, dice de su rol en los sets de rodaje. Foto prensa

-¿Y qué te hizo decirle que sí a tu personaje de “Franklin, la historia de un billete”?

-Me gustó el casting, tenía ganas de trabajar con (Daniel) Aráoz, ya trabajé con él y la paso muy bien, con Germán (Palacios) no había trabajado. Y me gustaban, desde el guion, el proceso y las cosas que iba a vivir mi personaje.

Que es Ana, una prostituta enamorada de un ex boxeador (Palacios), que lo espera que salga de prisión, pero el ex manager de Correa (Aráoz) le pedirá que elimine a Rosa.

-“Franklin” es más cine de género.

-Es un policial, aparte es super coral, con personajes de muchas historias dentro de un mismo círculo, que van pululando en el universo de la película.

“Tenía ganas de trabajar con (Daniel) Aráoz, ya trabajé con él y la paso muy bien, y con Germán (Palacios, en la foto) no había trabajado”. Foto prensa

Sofía dice que le cuesta recordar alguna anécdota del rodaje, en parte porque la rodó hace un año, y porque “yo en general no veo más de una vez las películas que hago. ¿Por qué no me gusta verme? Porque uno se ve siempre y se juzga. Hay cosas que te gustan más o menos, pero cuando termino de hacer una película, la suelto. Pasemos a otra cosa. Tengo que resetearme.”

“La película tiene sus aristas -continúa-, habla de unos personajes que viven en la marginalidad, y que lo hacen a partir de la plata y situaciones de poder, donde están sumergidos. Hay droga, guita, prostitución, todo se va desarrollando a partir de un billete de cien dólares (que tiene a Franklin en el anverso, de allí el título del filme de Lucas Vivo García Lago, que había escrito, producido y dirigido series de TV; debuta en el cine) y se abre a historias que la hacen entretenida. Está bien filmada”, pontifica.

“Yo a mi personaje lo voy haciendo a pulso, lo voy manteniendo vivo, no pienso en la psiquis, sino cómo lo voy atravesando. Como en la vida. Me preguntás, ¿vos cómo sos?, y qué sé yo…”.

Con Coppola y Willem Dafoe

Alden Ehrenreich, Sofía y Vincent Gallo en una escena de “Tetro”, que el director de “Apocalypse Now” rodó en la Argentina. Foto Archivo Clarín

Hace 14 años, en 2008, Sofía rodó bajo la dirección de Francis Ford Coppola Tetro, aquí en Buenos Aires. “Me encantó conocerlo -dice-. En esto que amo y que es mi vocación, y cuando tengo la suerte de trabajar trato de que mis experiencias sean plenas, de aprender y disfrutar al máximo”.

Cuando se le pregunta por alguna anécdota de la filmación con el director de El Padrino, arranca con un “me acuerdo que hicimos un ensayo, una lectura de guion, y nos vino a ayudar Willem Dafoe”, que suelta como si nada.

-¿Willem Dafoe? Pero él no trabajaba en “Tetro”.

-No, él no actuaba, pero en ese momento no me acuerdo si estaba casado con una argentina, o algo así. En un momento Francis nos hizo hacer una especie de ensayo. Y el ensayo consistía en llegar, y hacer una fiesta de disfraces, y que cada uno fuera disfrazado como iría su personaje. Y Willem también eligió quién había ganado, y por supuesto gané yo, je.

Todos juntos. Parte del elenco argentino junto a Alden Ehrenreich, Vincent Gallo, Maribel Verdú (arriba) y Francis Ford Coppola. Foto Archivo Clarín

-¿Y de qué te habías disfrazado?

-De Nina Hagen. Y Willem también vino a una lectura primera de guion, por el papel del padre, porque obviamente el padre de Tetro no estaba acá, porque filmaba todo en los Estados Unidos.

De regreso a “El reino”

-Retomaste las grabaciones de la segunda temporada de “El reino”.

-Sí, muy esporádicamente esta semana. No filmaba desde abril, y estaremos grabando hasta julio.

Con Patricio Aramburu en la primera temporada de”El reino”. Ahora su personaje se casó, y forma parte de la familia de la pastora. Foto Netflix

-¿Crece tu personaje en esta temporada?

-Sí. De mi personaje (Celeste Rivas) se develan cosas que no se sabían de ella. Ya está casada con el hijo de la pastora (Mercedes Morán), así que todo arranca desde otro lugar. Ella ya ocupa otro sitio dentro de la familia.

Un “Cadáver exquisito”

Albina. Su novia en “Cadáver exquisito” cae en coma, y el personaje de Sofía se mimetiza con ella. Foto prensa

Otra película de próximo estreno que la tiene protagonizando es Cadáver exquisito, donde es la novia de una chica que cae en coma. “En esa pareja una entra en coma y esta otra, primero por necesidad de estar cerca, empieza a meterse en su vida, a ir a su casa, y encuentra una vida secreta de su novia, lo que la obsesiona. Y le empieza a tomar el gusto y a mimetizarse en el personaje de su novia, que es albina. Sí, yo me voy empezando a transformar hasta llegar al albinismo, ja”.

Sofía tiene más películas por estrenar o en alguna fase de armado final. “Estuve filmando en cuarentena con mi amigo y cineasta César González Fobia. Es una película experimental, estamos con presupuesto cero, es mega independiente. La filmamos con celulares, la estamos posproduciendo para que pueda ver la luz”, cuenta.

“Y también hice la última de Juan Stagnaro -no, no de Bruno, del padre-, que no sé si cambió el título, era NN, por Natalia Natalia, en la jerga policial. Me encantó filmar con él, es de una generación de directores que quedan pocos, como fue cuando filmé con Eliseo Subiela.”

“Y, la verdad, es otra cosa, más allá de los productos finales, lo importante es hacer, lo que más me interesa es transitar la emocionalidad que te propone la obra en sí, y trabajar con gente que sepa de lo que está haciendo, para aprender de nuevas formas de trabajo. La búsqueda es lo que más me llena, y en eso estoy yo, qué me va a proponer. Soy autodidacta, me sirve mucho aprender de lo que veo. Escuchar,  mirar, y prestar atención.”

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA