En clave política: Alberto cargó contra el “doble discurso” de Larreta y expuso a la oposición rupturista

Después de más de un mes de advertencias claras y tras una semana a pura negociación con los dirigentes de la oposición para avanzar con las medidas de restricción en los distritos más calientes del país, Alberto Fernández recogió el guante, firmó la extensión del DNU y depositó en los gobernadores la responsabilidad de “ejecutar…

En clave política: Alberto cargó contra el “doble discurso” de Larreta y expuso a la oposición rupturista

Después de más de un mes de advertencias claras y tras una semana a pura negociación con los dirigentes de la oposición para avanzar con las medidas de restricción en los distritos más calientes del país, Alberto Fernández recogió el guante, firmó la extensión del DNU y depositó en los gobernadores la responsabilidad de “ejecutar y hacer cumplir” las nuevas disposiciones sanitarias. El discurso del primer mandatario se puede dividir en tres: mensaje a la ciudadanía para promover el cuidado personal, el detalle de las medidas a adoptar y el duro cuestionamiento a la oposición por su resistencia a las disposiciones sanitarias, así como también a la nueva convocatoria a “resistir” las disposiciones del Ejecutivo nacional.

El primer mandatario, quien permanece aislado en la residencia de Olivos tras haber dado positivo de Covid-19, grabó un mensaje al aire libre en el que comunicó el detalle de las nuevas medidas. Sin embargo, aprovechó la oportunidad no sólo para poner en contexto el delicado cuadro que se vive a nivel mundial (suba de contagios, imposibilidad de frenar la circulación del virus, escases de vacunas, nuevas cepas y sistemas de salud colapsados), sino también para cuestionar la falta de apoyo de la oposición, hoy concentrada en Juntos por el Cambio, y la convocatoria a “resistir las nuevas medidas” que se inició con el comunicado del partido opositor, que se publicó en la semana más álgida de las negociaciones tanto con la provincia de Buenos Aires, como con el Ejecutivo nacional.

“Llamó la atención porque muchos de los que estaban en esa reunión venían conversando conmigo en la coordinación de acciones y estaban también muy preocupados por el aumento de casos, así como por la necesidad de recibir más vacunas. En ese sentido llamó la atención el comunicado, sobre todo por la disparidad. Algunos no tienen responsabilidad de gestión e interpretan que su negocio político es angustiar más a los angustiados. Nosotros tenemos que gestionar, no tenemos tiempo para otra cosa”, esquivó Santiago Cafiero, en su paso por el ciclo TV Nostra.

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La reunión de la cúpula de JxC se dio el mismo día en el que Cafiero recibió en Casa Rosada a Felipe Miguel y a Fernán Quirós para avanzar con las negociaciones en torno a las medidas de restricción y la presencia de Larreta junto al ala más dura del partido, que luego emitió el cuestionado comunicado. “No se entiende. Por un lado se muestran preocupados por la suba de casos, tienen miedo del colapso sanitario que podría darse y reclaman más vacunas; pero por el otro salen con un comunicado en el que hablan de limitación de las libertades individuales y arengan a la desobediencia civil. Es una locura”, reconocieron desde Casa Rosada, sede de las agitadas negociaciones de las últimas semanas.

En efecto, la intención del Gobierno era acordar una hoja de ruta clara para encarar la segunda ola y retornar al concepto de “unidad nacional” al que el presidente hizo alusión en el discurso de ayer. Y la mención no fue menor. “La pandemia continúa y está volviendo con más rigor. Lo que suceda en la segunda ola va a depender de las medidas que implementemos y de que haya un control riguroso en cada jurisdicción. En este momento desafiante es clave que los argentinos y argentinas estemos de acuerdo en cuáles son nuestras prioridades ante la segunda ola. Queremos cuidar la salud, la recuperación económica y todo lo que sea posible la presencialidad en las escuelas. Si priorizamos esto, es necesario que juntos llevemos acciones para bajar la velocidad de transmisión”.

“Alberto aclaró que las prioridades son las mismas y expuso así el doble discurso de la oposición, que tomó la presencialidad de las clases como una de sus banderas. En ningún momento de las negociaciones se puso en duda eso, ni tampoco el cuidado a la actividad productiva. Pero, llamativamente, la oposición insiste con que estas medidas, que fueron pensadas para reducir al máximo el impacto económico pero potenciar el sanitario, atentan contra las ‘libertades individuales’. En privado debaten una cosa y en público embarran la cancha con otro discurso”, reconocieron con malestar desde el Ejecutivo nacional.

La premisa con la que trabaja hoy el presidente es no cometer el mismo error que el año pasado: no alimentar a la politización de las medidas sanitarias. Sin embargo, por estas horas, para el Ejecutivo nacional resulta casi imposible volver a la festejada postal que mostraba al inicio de la pandemia el trabajo en conjunto entre Kicillof, Larreta y el primer mandatario. La presencia del jefe de Gobierno porteño en el cónclave del PRO que luego emitió el comunicado “anti salud” selló la especulación.

A diferencia de lo que sucedió durante gran parte del 2020, estos últimos meses tanto Kicillof, como Larreta enviaron a sus “segundas líneas” a las negociaciones. Si bien hubo comunicaciones entre el gobernador bonaerense y el jefe de Gobierno porteño, el diálogo entre el presidente y Larreta tuvo como intermediarios a Julio Vitobello y Diego Santilli. Luego, tras la confirmación del positivo del primer mandatario, hubo un breve acercamiento por Zoom en el que tampoco se alcanzó un punto de acuerdo. “Alberto le dijo que sólo podía negociar la hora de los cierres, pero que no accedía a negociar el límite a la circulación porque es la medida más efectiva según los epidemiólogos. Además, le dijo que no entendía el doble discurso de Juntos por el Cambio y le recordó que es un espacio político del que participa”.

La interpelación privada también tuvo su “versión pública” en el mensaje que se transmitió anoche. “No me gusta que se haga política con la pandemia. Es una amenaza feroz que la humanidad en su integridad afronta. Estamos observando lo mismo que sucedió un año atrás: el virus ataca primero al conglomerado urbano del AMBA y luego se irradia al interior del país. Debemos recordar esa experiencia y actuar a partir de la misma. Lo que suceda en la segunda ola va a depender de que haya un control riguroso en cada jurisdicción y fundamentalmente del compromiso de cada miembro de la comunidad. Es clave que estemos de acuerdo en cuáles son nuestras prioridades de cara a la segunda ola”.

Alberto reforzó lo que le dijo en privado. Tiene que haber una lógica y un discurso unificado. No se puede decir una cosa a puertas cerradas y después publicar un comunicado diciendo todo lo contrario. En especial, porque estamos hablando de medidas urgentes que todo el mundo está tomando y que van a tener un impacto no sólo en la cantidad de contagios, sino en las muertes; porque si no frenamos la circulación del virus, vamos a tener más muertos. Y si lo analizamos en clave política, ¿quién se va a hacer cargo de ese desmadre? Larreta tiene responsabilidad de gestión en uno de los distritos más complicados y no hay un acompañamiento de su partido”, refuerzan desde el Ejecutivo.

Kicillof, quien siguió de cerca las negociaciones y fue quien planteó incluso la necesidad de una restricción mucho más dura de la consensuada, fue uno de los primeros funcionarios en repudiar el comunicado de Juntos por el Cambio. “Acabo de leer el comunicado que rechaza toda medida de cuidado. Confieso que pensé que ya nada podía sorprenderme del macrismo. No sé si existe otro caso de tanta irresponsabilidad y oportunismo. Además, cuánta hipocresía. Intendentes y Gobernadores de Juntos por el Cambio tomaron ya medidas restrictivas: Mendoza, Olavarría, La Plata y otros. En particular, Alfredo Cornejo, mendocino, firma el vergonzoso comunicado”. 

El Gobierno le “tiró la pelota” a la oposición. Después del DNU, serán los gobernadores quienes tengan en sus manos la responsabilidad de hacer cumplir las medidas y de ampliarlas, tal como anticipó el presidente en su discurso, en caso de que el cuadro epidemiológico se complique aún más en los próximos días. “Necesitamos dejar de lado las diferencias y volver a trabajar en conjunto. Necesitamos que la prioridad de todos sea la salud de los argentinos. No podemos encarar una segunda ola con debates que no llevan a ningún lado. ¿A quién se le ocurre que prohibir la circulación nocturna es un avance contra las ‘libertades individuales’, cuando estamos en medio de una crisis sanitaria de magnitud mundial? Es una medida que adoptaron todos los países que hoy se encuentran en una situación similar o peor a la nuestra”.

La lucha por la circulación fue el “revival de los runners”. En enero, cuando se decidió avanzar en las restricciones para contener el rebrote que generaron las Fiestas, Larreta ganó esa pulseada. Si bien accedió a la limitación de la actividad comercial, se negó de forma sistemática al límite de la circulación. Mientras que desde el Gobierno porteño insisten en que la circulación no implica un incremento del riesgo sanitario, desde el Ministerio de Salud objetan con datos la argumentación. “La mayoría de los contagios no se da en los lugares con protocolo, como en las fábricas o las aulas. La llegada de las bajas temperaturas hará que la gente busque encontrarse en lugares cerrados, en donde la exposición al virus es mucho más alta y peligrosa”, precisó Carla Vizzotti.

“Toda medida de restricción es antipática, pero hay que entender que son necesarias. Se pueden cerrar los bares a las doce de la noche, que fue una de las concesiones a la Ciudad. Pero, ¿qué va a pasar cuando por el frío la gente ya no vaya a los bares y empiece a reunirse en sus casas, potenciando el riesgo? El esfuerzo que les estamos pidiendo a los comerciantes no va a tener ningún tipo de impacto si la gente en vez de reunirse ahí lo hace en una casa, sin ventilación ni barbijos. Se están ampliando las asistencias para los comerciantes, pero es imperioso entender que estas medidas no van a servir si la ciudadanía no vuelve a cuidarse y si evitamos las reuniones en las que se da el relajamiento más fuerte”, suman desde el Ejecutivo.

Al momento, las nuevas restricciones serán por tres semanas, pero desde el Gobierno ya se advirtió que se mantendrán en caso de que la situación epidemiológica así lo amerita. Es por eso que anoche, en su discurso, el presidente también le habló en clave política a la dirigencia. Se vienen meses de aperturas y cierres quirúrgicos, que dependerán fundamentalmente de los acuerdos políticos alcanzados. “Semejante catástrofe universal no puede volverse una miserable disputa política. Nada me importa más que la salud de nuestra gente. Vuelvo a llamarlos a la reflexión y a convocarlos a enfrentar este momento unidos, más allá de cualquier diferencia política o ideológica. Debemos cuidarnos colectivamente”, cerró el presidente.

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