Un deseo, un pedido: que nos dejen ser libres con el golf

José Cóceres 14 de agosto de 2020  • 00:01 Estoy triste porque a causa de este virus no podemos jugar al golf ni practicar, una limitación que alcanza a muchos aficionados del país. Al mismo tiempo, los profesores de este deporte no están dando clases porque no son libres para trabajar. Hay que pensar que…

Un deseo, un pedido: que nos dejen ser libres con el golf

José Cóceres
14 de agosto de 2020  • 00:01

Estoy triste porque a causa de este virus no podemos jugar al golf ni practicar, una limitación que alcanza a muchos aficionados del país. Al mismo tiempo, los profesores de este deporte no están dando clases porque no son libres para trabajar. Hay que pensar que con su oficio, ellos fueron en su medida los formadores de grandes campeones argentinos en el mundo. Pero así como los instructores son importantes y se ven privados de sus ingresos, también están los caddies, que viven al día y hoy no pueden llevarles los palos a los amateurs.

Pero no se trata exclusivamente de lo golfístico: la gente también necesita caminar, estar al aire libre. El golf es un deporte que genera salud, suele ser recomendado por los médicos y no tiene riesgo frente a esta pandemia. Me duele mucho y cuesta entender esta limitación, porque uno puede estar jugando con un amigo o en pareja y a la vez charlar a cinco metros, mientras va por el fairway. Con las clases de golf sucede lo mismo: el profesor puede impartir instrucciones a una distancia prudencial y no hay ningún problema.

Esperemos que el Gobierno, que está trabajando a la par de grandes científicos, entienda más a fondo la situación y libere por completo la actividad en todo el país. A mí el golf me dio casi todo en la vida, el noventa y pico por ciento de lo que soy como persona. Me brindó cultura y roce social en el mundo y fue el sostén económico para formar una familia. Siempre me ha dado felicidad, me ha sacado de la pobreza y de la exclusión. Y ahora, la situación me provoca dolor porque a mi alrededor veo mucho padecimiento dentro de la comunidad del golf.

Estoy desde hace cinco meses encerrado y ya no sé qué hacer. Este virus me impidió defender los títulos que gané en el tour de veteranos de Europa el año pasado, en Suiza y Austria. Pero lo verdaderamente preocupante es la angustia que están experimentando los que viven día por día en este deporte y hoy no son libres.

También fue doloroso observar cómo le labraron un acta a Ariel Suárez mientras se entrenaba solo por el río; el remo es un deporte similar al golf y el tenis, ya que no implica un peligro. Yo no me arriesgaría a que me hicieran un acta, pero el aislamiento ya no tiene sentido porque sabemos cómo cuidarnos. Si bien hay mucho contagio en la calle, ya tuvimos una buena escuela a la hora de tomar precauciones.

(*) Doble ganador en el PGA Tour y miembro del Senior European Tour

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