Por miedo al coronavirus hay más partos domiciliarios y baja la atención médica

Todavía es difícil mensurar en su totalidad el daño económico provocado por el coronavirus en el Conurbano. Tan improbable, en forma inmediata, como medir las consecuencias sanitarias por la regresión temporal de la atención primaria de otras patologías, tratamientos, cirugías, suspensión de programas u otras limitaciones del sistema. Sin embargo, empiezan a aparecer datos e indicios…

Por miedo al coronavirus hay más partos domiciliarios y baja la atención médica

Todavía es difícil mensurar en su totalidad el daño económico provocado por el coronavirus en el Conurbano. Tan improbable, en forma inmediata, como medir las consecuencias sanitarias por la regresión temporal de la atención primaria de otras patologías, tratamientos, cirugías, suspensión de programas u otras limitaciones del sistema. Sin embargo, empiezan a aparecer datos e indicios en distintos municipios.

Es el caso de los partos en las casas y muchas veces sin la atención médica recomendada, que se multiplicaron por tres, según un relevamiento hecho en San Miguel, que replica el fenómeno en otras localidades del Gran Buenos Aires.

En el distrito se mantuvieron sólo 14 de los 21 Centros de Atención Primaria de Salud (CAPS) de obstetricia funcionando. Por eso, las autoridades sanitarias del municipio debieron armar una Red de Madres, con el fin de establecer un canal comunicación y seguimiento con las embarazadas.

En San Miguel funcionan tres hospitales (Larcade, San Miguel Arcángel y el Santander María). Son todos municipales. Por tomar uno solo de ellos, el Larcade, la primera comprobación que surge es el aumento de los partos domiciliarios.

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Entre marzo y mayo de 2019 hubo 3 partos domiciliarios. En ese mismo período, este año, se produjeron 9. Un crecimiento del 200%. Revelan la primarización de esa atención. Deriva para la estadística el incremento de muertes de fetos: de 4 a 9 casos.

El año pasado, cuando el sistema estaba más relajado, en el “Camino de las Embarazadas”, que es otro programa de la comuna, se habían detectado 124 casos de parturientas en varios operativos. Entre abril y junio de este año los casos aumentaron a 170. El porcentaje de embarazos sin control pasó, entonces, del 32 % al 42%.

El déficit de atención de partos se repite en otras especialidades médicas. Son muestras que sirven para proyectar lo que pasa en el territorio. Algunas, en municipios del Gran Buenos. Allí, los indicadores de asistencia hospitalaria o, precisamente, como se vio afectada por la prioridad que ganó el coronavirus, revelan una realidad todavía no cuantificada del todo por los especialistas.

El informe médico sobre partos domiciliarios realizado en el municipio bonaerense de San Miguel, en el corazón del Gran Buenos Aires, es tomado como prospectiva de las consecuencias de la pandemia en otros municipios. En ese partido de 260.000 habitantes, al noroeste de la Capital Federal, ciertos retrocesos en el área de sanidad hospitalaria empezaron temprano. Y el primer síntoma grave fue la marcada disminución de consultas durante la cuarentena.

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Los datos determinan que, por ejemplo en Pediatría, fueron atendidos, con turnos, 13.833 casos entre marzo y junio del año pasado. En el transcurso de la cuarentena, en igual período, se hicieron apenas 3.286 consultas. Es decir, apenas 23%. En kinesiología, también en el mismo lapso, fueron 2.878 en 2019, contra sólo 52 de este año. Clínica médica atendió 12.270  turnos en 2019, contra 3.843 de 2020. En cardiología hubo 9.282 pacientes que fueron a una consulta en 2019, contra 274 de 2020. Las cirugías, que como en casi toda el área metropolitana se redujeron para dejarle espacio a las estrictamente necesarias, fueron 2.435, contra 128.

Los datos son más preocupantes en algunas áreas que en otras. En cardiología, por ejemplo, Clarín publicó que por la falta de consultas, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales, relacionadas con problemas cardiovasculares. Para los profesionales consultados, la explicación tiene que ver, por un lado, con que hubo más consultorios cerrados y menos recepción por parte del sistema. Pero también influye el miedo en los pacientes que, por temor a contagiarse, postergó la atención de cuestiones de salud que en otro momento no hubiera pospuesto. O directamente prefiere evitar los centros de salud u hospitales

En cuanto al funcionamiento del sistema, debieron cerrarse consultorios hospitalarios. Y también disminuyó la cantidad de profesionales de atención de patologías crónicas. 

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Este informe expone una proyección mínima de alteraciones impensadas antes del coronavirus. Todavía no está cuantificado el daño de la pandemia en la salud pública en general. El relevamiento del municipio permite abrir la lente.

La Universidad Abierta Interamericana acaba de publicar que el 50 por ciento de las personas consultadas admitió haber pospuesto alguna consulta o práctica médica. Y el 39 por ciento declaró que, por temor al contagio, no asistiría a un centro de salud aunque estuviera sufriendo un dolor o molestia inusuales.

En San Miguel, donde se hizo el estudio, hay 10 camas ocupadas con respiradores. Pero tres corresponden a COVID. Las otras son por diferentes patologías. El sistema local dispone de 20 camas más con respiradores sin ocupar.

Hay otro elemento que no miden los registros sanitarios. En el municipio se reparten 39.176 cajas de alimentos, cuando antes apenas superaba las 2000. Provisión que se repite en casi toda la Provincia, especialmente en el Conurbano. Para la toma de dimensión de esta catástrofe humana: en Villa Azul, Quilmes, donde se desarrolló un brote importante del virus, el ministerio de Desarrollo Humano bonaerense distribuyó en la última entrega 60 toneladas de alimentos.

Sólo en un barrio.

Corresponsalía La Plata

SC

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