¿Alguien ha visto un dólar… a precio oficial?

Si el mercado de cambios estuviera liberalizado, el tipo de cambio sería único, y en estas condiciones a una empresa le resultaría indiferente pagar los insumos importados, o una obligación negociable emitida en moneda extranjera, comprando dólares o utilizando algunos que ya tiene. Pero en la Argentina 2020 no solo el mercado de cambios no…

Si el

mercado de cambios

estuviera liberalizado, el tipo de cambio sería único, y en estas condiciones a una empresa le resultaría indiferente pagar los insumos importados, o una obligación negociable emitida en

moneda extranjera,

comprando

dólares


o utilizando algunos que ya tiene. Pero en la Argentina 2020 no solo el mercado de cambios no está liberalizado, sino que no tiene ninguna chance de estarlo.

¿Sobre la base de qué diagnóstico adoptó sus decisiones el equipo económico, antes del

coronavirus?

Porque el Estado necesita recursos, no hay más remedio que gravar las exportaciones; el sector público no tiene acceso a los mercados internacionales de crédito y las

reservas del Banco Central

son escasas.

Lo cual explica la creciente dificultad para comprar divisas en el segmento oficial del mercado de cambios. Cuando falta un bien, aumenta la demanda de los sustitutos más próximos. En este caso,

dólares

en los otros segmentos del

mercado cambiario.

Las mismas razones que llevan a algunos a

comprar todos los dólares

que pueden llevan a otros a vender la menor cantidad posible. No sorprende la

suba del tipo de cambio libre,

y por consiguiente el

aumento de la brecha

con respecto al

tipo de cambio oficial.

La magnitud de la brecha incentiva a contrabandear, subfacturar exportaciones y sobrefacturar importaciones, así como a

pagar con dólares

oficiales y atesorar los propios.

Producto de la necesidad, más que de la ideología, la semana pasada el Banco Central bajó la persiana e impuso nuevas restricciones.

Entiendo, pero la decisión tiene consecuencias inmediatas. El impacto inflacionario de la eliminación del

cepo,

a fines de 2015, mostró que no todos los precios estaban basados en el tipo de cambio paralelo. Hoy está ocurriendo lo mismo.

El fabricante local que compraba dólares en el segmento oficial del mercado de cambios para pagar los insumos, y que ahora no tiene más remedio que usar sus dólares, intentará reponerlos cuando venda sus productos. ¿Cuánto aumentará los precios? Depende de la demanda, pero no solo de la demanda.

Al productor agropecuario le ocurre lo mismo, con el agravante de que los mayores costos de los fertilizantes, herbicidas, etc., no los podrá trasladar a los precios a los cuales exporta. Cabe esperar menor siembra y, en principio, menor cosecha.

No se puede replantear la política cambiaria si no en el marco de la política económica y de la credibilidad que el Gobierno genera delante de la población.

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