Bono de $ 10.000 de junio: lo cobrarán 6 de cada 10 familias

Seis de cada 10 familias cobrará la segunda cuota del bono de $ 10.000, un dato que marca el grado de precariedad laboral y vulnerabilidad económica y social del país.Con niveles más altos sobresalen las provincias del Norte argentino (NOA Y NEA) mientras en las patagónicas y en la Capital se registran los más bajos,…

Bono de $ 10.000 de junio: lo cobrarán 6 de cada 10 familias

Seis de cada 10 familias cobrará la segunda cuota del bono de $ 10.000, un dato que marca el grado de precariedad laboral y vulnerabilidad económica y social del país.

Con niveles más altos sobresalen las provincias del Norte argentino (NOA Y NEA) mientras en las patagónicas y en la Capital se registran los más bajos, con un piso del 30%. En la Argentina se estima que hay más de 15 millones de viviendas, alrededor de 14 millones de hogares, donde viven más de 45 millones de personas.

El IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) arrancó con 7,8 millones de personas o familias –lo cobra un solo integrante por grupo familiar- pero con las revisiones se amplió a más de 8,5 millones. Sobre 14 millones de hogares, representa un 60%.

En Chaco, Santiago del Estero y Formosa salta al 80%. Son provincias que se destacan por mayores niveles de pobreza y empleo no registrado (“en negro”). En la otra punta, en las provincias patagónicas y en la Ciudad de Buenos Aires ronda el 30% de las familias.

Al hacer el anuncio del pago de la segunda cuota, el secretario de Política Económica, Haroldo Montagu destacó que gracias a la implementación de la primera ronda de IFE se evitó que “entre 2,7 y 4,5 millones de argentinos y argentinas caigan en la pobreza”, según un informe técnico elaborado en conjunto por las carteras de Economía, Desarrollo Productivo y Trabajo.

Ese Informe dice que “del conjunto de los potenciales beneficiarios del IFE, el 64% es pobre y el 17,9% es indigente”. Sin embargo, si se incluye a los sectores que no reciben este bono –como, entre otros, los asalariados registrados de bajos salarios, los jubilados y pensiones de haberes mínimos, los que perciben planes nacionales, provinciales o municipales, o los que cobran la prestación por desempleo – los niveles de pobreza e indigencia son bien mayores.

Además, el Informe oficial destaca que “la mayor parte de cuentapropistas, desocupados/as, y trabajadores/as informales pertenecen a sectores de bajos ingresos: el 58,8% son pobres. Lo mismo sucede con la población inactiva (es decir, las personas que no tienen trabajo remunerado ni lo buscan) de 18 a 65 años: el 45% de dicha población se concentra en los primeros dos deciles de ingreso per cápita familiar. Sin embargo, dentro de este grupo existe un porcentaje mayor de mujeres: son el 76,9% de las personas inactivas. Esto se debe a la desigual distribución de las tareas de cuidados y domésticas no remuneradas que repercute en que muchas mujeres no tengan la posibilidad de trabajar por un salario”.

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Por otro lado, “el 57,8% de la población total de desocupados se encuentra por debajo la línea de pobreza. La mayor concentración se da entre los más jóvenes: el 38,8% tiene entre 18 a 25 años (y 48% de esta franja etaria se encuentra debajo de la línea de pobreza, constituyendo el 53,9% de los pobres totales y 59,2% de los/as individuos en indigencia) y 25,4% entre 26 a 35 años. Es decir, 2 de cada 3 desempleados/as es menor de 35 años y 68,2% del total de este grupo son pobres”.

De todos estos datos se desprende que aún con toda la importancia y dimensión del IFE, la pobreza​, que alcanzó al 38,3% de la población urbana en el cuarto trimestre de 2019 (INDEC) – en este segundo trimestre que estamos transitando debe rondar el 50%.

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