Acciones. En plena pandemia, la Bolsa vive un “veranito” y borró pérdidas nominales en pesos que llegaron al 47%

Se lograron borrar las pérdidas nominales en pesos, aunque sigue siendo negativo su balance real y también medido en dólares. El rebote está impulsado por la mejora del resto de los mercados y apuntalado por la expectativa de un acuerdo por la deuda externa Fuente: AP El índice de precios referencial de Bolsas y Mercados…


Se lograron borrar las pérdidas nominales en pesos, aunque sigue siendo negativo su balance real y también medido en dólares. El rebote está impulsado por la mejora del resto de los mercados y apuntalado por la expectativa de un acuerdo por la deuda externa Fuente: AP

El índice de precios

referencial de Bolsas y Mercados Argentinos (Byma),

S&P Merval, cerró hoy con un alza del 5%.

Dicha mejora le permitió

borrar las pérdidas nominales en pesos

(aunque sigue siendo negativo su balance real y también medido en dólares) que venía sufriendo en el año y había llegado a ser

del 47%

el 18 de marzo pasado, es decir, dos días antes de que se decrete el aislamiento social preventivo obligatorio por el


coronavirus

¿Qué impulsa su recuperación,

cuando la economía local probablemente atraviese su peor cuatrimestre en largos años, muchas de sus empresas cotizantes están sin actividad o con operaciones mínimas y la enorme mayoría de los agentes económicos se quejan que no tienen un horizonte que le permita hacer apuestas de negocios?

Diego Martínez Burzaco, de Inversor Global, explica que esta aparente dicotomía entre una economía real local y mundial que se cae a pedazos y la recuperación de los mercados financieros obedece a que

los inversores “siempre buscan adelantarse a los ciclos económicos”.

En el caso argentino los analistas coinciden en señalar que la recuperación está sustentada en un vuelco de expectativas relacionado, básicamente, con la

creencia de que el país dejará atrás en breve su noveno default

tras arribar a acuerdos con sus acreedores externos (primero los bonistas, luego los organismos internacionales) que le permitían a la administración Fernández un tiempo prudencial para impulsar un plan de recuperación económica que, a la vez, recomponga la capacidad de pago argentina.

Esa lectura luce más extendida en algunos despachos de Wall Street que entre los analistas locales,

razonablemente preocupados por tratar de establecer cómo hará el país para recuperarse sin acceso a los dólares necesarios para solventar importaciones básicas para el proceso productivo o para neutralizar la sostenida emisión monetaria.

Una prueba de ello fue el informe del Barclays, elaborado recientemente por el economista argentino Sebastián Vargas -escuchado desde que recomendó a inversores vender los bonos argentinos luego de que Mauricio Macri selló su acuerdo con el FMI en 2018-, que sostiene que

la economía argentina podría ensayar un rebote del 9,3% durante 2021, aunque tras una caída del 8,1% durante el año en curso,

dado que considera el tejido productivo local soportaría la crisis amplificada por la cuarentena.

Esto explica los

generalizados avances que vienen mostrando las acciones argentinas en la Bolsa de Nueva York

(subieron hasta 15% ayer, como en el caso de Corporación América o del 9 al 12% en el caso de los papeles bancarios), que se replican aquí y son los que sostienen la mejora del S&P Merval, ya que se trata a su vez de las acciones más operadas, usualmente.

Con empuje externo

“El rebote tiene tracción externa, la plaza local sólo lo acompaña.

En general deriva de un mejor humor en el mercado internacional y está apuntalado además porque se evalúa que cada vez son mayores las chances de arribar a un acuerdo con los bonistas”, explica Christian Reos, analista de Allaria Ledesma & Cía.

“La suba local deriva del tono positivo del S&P y las perspectivas de un acuerdo con los bonistas. Parece haber un flujo de inversores buscando aumentar exposición a la Argentina sin analizar en detalle el fundamento microeconómico o sectorial, básicamente de

fondos de inversión que estén buscando activos con mayor potencial de suba,

una categoría en que puede caer bien una economía tan castigada como la Argentina”, coincide Ezequiel Fernandez, de Balanz.

La incidencia global es innegable.

Las bolsas de Asia y Europa y hasta Wall Street vienen en recuperación

y, en particular, el dólar estadounidense retomó una tendencia a la debilidad lo que impacta positivamente en los precios de las materias primas.

Martínez Burzaco apunta que el fenómeno global está estimulado por las r

enovadas inyecciones de liquidez que se hicieron para tratar de atenuar el impacto de la pandemia.

“La Reserva Federal inyectó liquidez como nunca antes y está comprando títulos del Tesoro, de Estados, de municipios y de empresas, lo que dio soporte a los precios de los activos financieros. Eso pasó a presionar el valor global del dólar y derivó en un flujo de capitales que comenzó a volver a mercados emergentes, lo que se nota en el caso de Brasil y derrama incluso sobre Argentina”, describe.

“La apuesta por Argentina está ligada a la creencia de un arreglo con los bonistas, que bajaría mucho la tasa de riesgo argentino mejorando las valuaciones de los activos aún cuando sigue siendo un enigma como seguiría la economía de allí en adelante”, añade.

Para los analistas de Quinquela Fondos, la administradora del Grupo GST, el rebote tiene un transfondo global, pero también un componente local deviene del impacto que podría tener una renegociación exitosa de la deuda. “Eso


mejora las perspectivas de valuación de todos los activos locales que se convierten además en vehículos de reservas de valor ante un contexto de tasas de interés bajas en pesos y aumento de la brecha cambiaria. En especial si consideramos que,

medido a dólar contado con liquidación, el Merval está todavía 30% debajo de los valores promedio de diciembre de 2019 y 65% por debajo de julio de 2019″, apuntan.

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