Con las cuentas en rojo, Axel Kicillof busca una tajada del tesoro de Vaca Muerta

Aunque en conversaciones reservadas Axel Kicillof ya había empezado a mostrar sus cartas, su discurso de apertura de sesiones en la Provincia de la semana pasada puso en estado de alerta a los gobernadores de las provincias petroleras. “Queremos convertir a la provincia de Buenos Aires en petrolera. El petróleo crudo se produce en 10…

Con las cuentas en rojo, Axel Kicillof busca una tajada del tesoro de Vaca Muerta

Aunque en conversaciones reservadas Axel Kicillof ya había empezado a mostrar sus cartas, su discurso de apertura de sesiones en la Provincia de la semana pasada puso en estado de alerta a los gobernadores de las provincias petroleras. “Queremos convertir a la provincia de Buenos Aires en petrolera. El petróleo crudo se produce en 10 provincias, muchas de ellas en la Patagonia, pero 80% se destila en la Provincia. No se carga petróleo crudo en los autos, sale por los puertos de la provincia. Es necesario encontrar un papel porque Vaca Muerta es una oportunidad en la cuestión industria”, dijo el gobernador bonaerense.

El argumento del bonaerense es casi secundario para los mandatarios de las provincias productoras de hidrocarburos. Lo que las preocupa es que, con Buenos Aires con sus cuentas en rojo -tiene vencimientos por más de 2.000 millones de dólares este año-, Kicillof esté buscando sacar alguna tajada para Buenos Aires del negocio petrolero, más que nada del multimillonario tesoro subterráneo de Vaca Muerta.

El mandatario bonaerense ya blanqueó su intención de que Buenos Aires se sume a la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), el exclusivo club que nuclea a las 10 provincias en las que se explota petróleo y gas (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Mendoza, La Pampa, Jujuy, Formosa y Salta).

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Entre las provincias que lo integran admiten que, hoy por hoy, la OFEPHI no es más que un sello de goma. Dicen que tuvo un rol importante en la década del 90, cuando se reformó la Constitución y se estableció que los recursos naturales son propiedad de las provincias, pero que en el último tiempo su actividad es casi nula.

Eso justamente enciende más las alarmas de las provincias. ¿Qué se guarda en la manga Kicillof?, se preguntan desconfiados.

“No hay ninguna intención maquiavélica para querer entrar a la OFEPHI. Lo que pretendemos es discutir es el perfil hidrocarburífero de la Argentina. Ese es el lugar indicado para empezar la discusión de si queremos un país con un modelo puramente extractivista o industrial, con valor agregado”, dice a Clarín el subsecretario de Energía de la Provincia, Gastón Ghioni.

En la misma línea que Kicillof, Ghioni enumera las razones por las que la Provincia debe entrar a la OFEPHI: que Buenos Aires es el principal consumidor de naftas y gas del país, que más del 70% de los combustibles del país se refinan en La Plata, Campana y Dock Sud, que tienen los polos petroquímicos de La Plata, Bahía Blanca y Zarate-Campana.

Planta de YPF en Vaca Muerta.

En la gobernación bonaerense no lo dicen de manera explícita, pero lo que se desprende de sus palabras es que si no estuviera Buenos Aires para refinar o el puerto de Bahía Blanca para exportar, las provincias productoras no podrían monetizar sus recursos.

Hay otro fantasma. Asoma legalmente inviable, pero algunos también se preguntan si en realidad Kicillof no estaría buscando de alguna manera que se compartan las regalías que recibe cada provincia.

Neuquén, por esta vía, prevé embolsar durante este año 50.478 millones de pesos.

“Las regalías no se pueden coparticipar, no son el fondo sojero”, advierte a Clarín el jefe del sindicato de los Petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra.

Pero en el MPN, el partido gobernante en Neuquén desde hace más de 50 años, observan: “Buenos Aires está fundida y Kicillof de algún lado va a querer sacar recursos. Alguna ventaja quiere sacar de Vaca Muerta”.

En Río Negro también siguen con atención los movimientos de Kicillof. Pero en Viedma están más preocupados con su jugada a largo plazo. Dicen que la arena que se necesita para el fracking y se lleva a Vaca Muerta desde Chubut o Entre Ríos podría ser transportada en un ferrocarril -que debe ser desarrollado- a través de los campos rionegrinos. También se entusiasman con que el puerto de San Antonio Oeste pueda licuar el gas proveniente de Vaca Muerta, algo que hoy sí se hace en la bonaerense Bahía Blanca. “Es tan legítimo que Buenos Aires quiera tener el monopolio de la exportación del GNL como que nosotros nos desvelemos por desarrollar nuestro propio puerto”, sostuvieron en el oficialismo rionegrino.

Entre consultores privados del negocio petrolero consideran que en realidad Kicillof lo que estaría buscando es meterse en la discusión petrolera porque el congelamiento de hecho de los precios de los combustibles lo perjudica en sus ingresos.

Los precios de los combustibles subieron alrededor del 43% en el último año, contra un 55,57% de inflación interanual. “El congelamiento lo mata a Kicillof, le pega brutalmente en Ingresos Brutos”, dice un experto.

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Pero un ex alto funcionario de Energía de la Nación lo rechaza. “Con el Consenso Fiscal, Kicillof puede subir la alícuota de Ingresos Brutos si quisiera”, señala.

Según ese experto, Buenos Aires se siente “expoliada por el resto de las provincias y lo que quiere es negociar el valor de lo que significa refinar y el puerto”. Y detalla: “Neuquén podrá producir unos 500.000 barriles diarios, pero a través del oleoducto a Chile puede sacar alrededor de 120.000. Si o si necesita de Buenos Aires“.

Otra meta de Kicillof sería abrir Vaca Muerta a las pymes bonaerenses, advierten en Neuquén. En esa provincia hay una ley de “compre neuquino” para el sector del petróleo.

Además está la veta política. En Buenos Aires admiten que Kicillof ya habló con Alberto Fernández, el chubutense Mariano Arcioni y la santacruceña Alicia Kirchner de su pretensión de ingresar a la OFEPHI.

Gobernadores Omar Gutiérrez y Axel Kicillof, en enero de este año.

La intención sería diluir el peso que se arroga Omar Gutierrez, gobernador de Neuquén, en el negocio petrolero por tener Vaca Muerta. Se dice que el neuquino intentó un acercamiento con la Casa Rosada por este tema, pero sin ningún éxito.

El mandatario no contestó la consulta de Clarín. Tampoco el chubutense Arcioni, quien con gravísimas urgencias financieras ya habría dado su OK a que Buenos Aires ingrese a la OFEPHI. 

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