El video de la década: todos los hechos que dieron vuelta el mundo

Decantada la discusión sobre si el 31 de diciembre del 2019 terminó una década o no, según sea visto por matemáticos u ordinarios mortales, lo importante es: ¿qué sucedió de especial en este período para recordarlo o no? ¿Cuánto lugar ocupará en los libros de historia que rememoren el siglo XXI, una línea, dos o una…

El video de la década: todos los hechos que dieron vuelta el mundo

Decantada la discusión sobre si el 31 de diciembre del 2019 terminó una década o no, según sea visto por matemáticos u ordinarios mortales, lo importante es: ¿qué sucedió de especial en este período para recordarlo o no? ¿Cuánto lugar ocupará en los libros de historia que rememoren el siglo XXI, una línea, dos o una página entera?

Murieron en esos años hombres y mujeres clave en la historia de la humanidad. ​Nelson Mandela o Fidel Castro líderes que amados , admirados y controvertidos dejaron una huella indeleble, fundamentalmente , en el siglo pasado. Pero también se fue Steve Jobs que todavía sigue marcando hitos tecnológicos al ritmo de sus sueños, aun aquellos que no vio realizados.

Nelson Mandela durante la final del Mundial de fútbol en Sudáfrica en 2010. Moriría tres años más tarde. Foto: Reuter

Nos dejaron también personajes que nos deslumbraron, ya sea por su talento o su personalidad, ahí están Sandro, Mercedes Sosa, Muhammad Ali, José Saramago, Aretha Franklin​, y tantos otros.

Los desastres naturales golpearon más o menos como lo hacen siempre huracanes, terremotos y volcanes que súbitamente despertaron causando devastación y muerte en todo el mundo; sin embargo en muchos habitantes del planeta crece la convicción de que el cambio climático y el recalentamiento de la tierra tienen mucho que ver con poderosísimas tormentas, temperaturas récord fuera de estación, inundaciones inéditas y sequías demoledoras.

Triple impacto en Japón en 2011. Un terremoto que derivó en un desvastador tsunami y el accidente nuclear en Fukushyma. Foto: AP

La humanidad hace crecer el basurero mundial; Donald Trump​ se retira del protocolo de Kioto y promete más emisiones a cambio de que su América (EE.UU) vuelva a ser grande.

En Europa trataban de hacerse eco de ese reto pero no veían la paja en su ojo y a fines del siglo pasado comenzaron a sufrir las consecuencias de haber explotado y sobreexplotado a un continente, África. La década que termina marcará un récord de personas que perdieron la vida en el mar, que no pudieron ser salvadas y aun así, desafiando la muerte lo siguen intentando. Olas de miles de migrantes hambrientos de alimento, educación, sanidad y protección tratan de llegar a la otra orilla buscando futuro, ya que no tienen presente.

En los últimos años de esta década los europeos deben expiar sus pecados rescatando del mediterráneo chabolas llenas de desesperados que quieren llegar al paraíso para “robarles” a los a los habitantes del viejo continente sus puestos de trabajo, su comida y su bandera y “ensuciar” sus milenarias ciudades con rostros oscuros, lenguas inentendibles y religiones bárbaras.

Una barcaza con migrantes en el Mediterráneo en 2019. Foto: AFP

El terrorismo no se durmió y desató ataques vandálicos en nombre de una de esas religiones dejando muertos por doquier, ya por ridiculizar a un Mesías o por atacar una mezquita. El miedo y el terror se dieron cita en París, Barcelona, Londres. Estar en el Bataclán escuchando una banda de heavy metal se convirtió en una tumba, pasear por las ramblas una tarde de verano, en una carnicería y estar en Niza para el aniversario de la revolución francesa, una suerte fatal.

Los líderes de Europa buscan la manera más efectiva de evitar atentados o por lo menos las vías para escarmentar a los terroristas; y mientras el continente “negro” escupe a sus víctimas al mar, en Europa se siguen organizando campos de refugiados mientras elucubran planes para repatriarlos sin sentir mucha culpa.

Una esquina de París convertida en una santuario tras el ataque terrorista de 2015 que le fue adjudicado al ISIS. Foto: AFP

No todo tan malo, los Rolling Stones ​ya hicieron un montón de giras que parecen ser “la última”, pero no es así, el indestructible Mick Jagger sigue saltando y vociferando “You can’t get no satisfaction” para regocijo de veteranos y no tanto. Ya tener 70 no es ser tan viejito.

La tecnología nos catapultó como 10 casillas hacia adelante gracias a que los superconductores se achican en tamaño y crecen en capacidad. Así permiten producir accesorios electrónicos capaces de procesar datos a una velocidad nunca pensada (aunque nos advierten que todavía vamos más lento que las tortugas).

Estos saltos cualitativos en la transmisión de datos han permitido al hombre (como género humano) producir aplicaciones y programas que se hacen populares rápidamente creando fortunas importantes y nuevas formas de explotación disfrazadas de fuentes de trabajo (Rappi, Glovo, Pedidos ya, etc.) pero a la vez hacen posible verdaderas congregaciones multimillonarias de personas alrededor de las llamadas redes Sociales, de las cuales muy pocos seres humanos quedan fuera.

Están hasta los que no quieren estar. Mientras estas redes sociales iban incorporando likes, videos, listas de reproducción y algoritmos que deciden para dónde va la cosa, en Argentina la década prueba tres gobiernos (bueno, dos y medio); un fiscal muere en circunstancias sospechosas; el “campo” se resiste a perder su prevalencia y Cambiemos​ gana y pierde, (Macri no logra ser reelegido).

Messi sigue acumulando palmarés en el Barcelona, seis Balones de Oro, seis botas de oro, no se sabe cuántos campeonatos de liga, copas de campeones, copas de España… pero con la celeste y blanca pasaron el mundial del 2010, el del 2014 el del 2018, varias copas América y el petiso: niente!

Messi conlos seis balone de oro que ganó en esta decada. El último, en 2019. Sólo le falta un mundial y en Brasil 2014 estuvo cerca.

Para el final queda un capítulo que no por estar al final es menos importante, al contrario, porque resaltar la lucha de las mujeres por sus derechos es brindarle un corolario al relato de esta década pasada durante la cual, sin duda, los movimientos contra la violencia de género y por la igualdad de derechos han logrado éxitos impensables y les ha abierto los ojos a muchos que no querían ver y fundamentalmente les abrió los oídos a quienes no querían escuchar el potente grito de reivindicación que las féminas dan en cada manifestación política, cultural o artística destinada a promover sus derechos.

No es un movimiento nuevo, llevan más de un siglo en la lucha, pero esta década que termina, al parecer, ha sido el tiempo de ellas y por lo tanto el de todos.

Las marchas Ni una menos marcaron los últimos cuatro años de la década con un reclamo contra la violencia de género que no para de crecer. Foto: Juan Manuel Foglia

Ya comenzamos la tercera del XXI, ¿se vienen los “locos 20” del siglo pasado? Si aparecen, por favor que traigan lo bueno, porque la crisis de 1928 dejó a la humanidad en terapia intensiva.

¡Salud!

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