¿Quién no hubiera pegado esa “patada necesaria” de Federico Valverde?

Dejemos que la justicia la dicten los jueces y que los sermones los digan los curas. Bajemos del estrado y del púlpito, hablemos del fútbol desde el lugar que nos hermana: todos, alguna vez, fuimos jugadores. Por eso se entiende a Federico Valverde, ese uruguayo del Real Madrid que hizo todo bien, hasta lo que…

¿Quién no hubiera pegado esa “patada necesaria” de Federico Valverde?

Dejemos que la justicia la dicten los jueces y que los sermones los digan los curas. Bajemos del estrado y del púlpito, hablemos del fútbol desde el lugar que nos hermana: todos, alguna vez, fuimos jugadores. Por eso se entiende a Federico Valverde, ese uruguayo del Real Madrid que hizo todo bien, hasta lo que está mal.

Está mal pegar de atrás y está muy bien reconocer, en medio de los festejos por haber ganado la Supercopa española: “Hice un acto antideportivo, sé que está mal y pido disculpas”.

Diego Simeone lo felicitó. Por lo que hizo mal (la patada), no por lo que hizo bien (la disculpa) y dijo que “cualquiera hubiera hecho lo mismo”. Se refería a bajar al adversario que se iba derecho al gol. Brutalmente honesto, el Cholo. En el más anónimo de los picados, ¿quién no hubiera hecho lo mismo que Valverde?

Desde que Valverde bajó a Morata, se disparó el debate con proporciones de tsunami. Deslealtad, trampa, recurso, ley de juego, picardía. Hay lugar para todos. ¿Cuál es la diferencia entre el foul de Valverde y las innumerables “faltas tácticas” en la mitad de cancha, que sirven para impedir el progreso del rival? Ninguna. En este caso, se destaca por la espectacularidad de la carrera del uruguayo y la inminencia de la situación de gol, sólo eso.

Federico Valverde se va expulsado tras la patada a Morata.
Foto: EFE

Hay otra sensación que es casi una certeza después de ver decenas de veces la jugada: Valverde no fue a “romper”, como Andoni Goicoechea a Maradona​. Le faltó un paso para “camisetear” en vez de cruzar la pierna. Hubiera sido un atenuante.

Valverde siempre supo que si no volteaba a Morata, era muy probable que su equipo perdiera. Fue a hacer lo que hizo, sabiendo las consecuencias. Los campeones de la ética lo criticaron. ¿Qué habrían hecho, puestos en el lugar del uruguayo? ¿Qué dirían si el Valverde de turno fuese del equipo del que son hinchas?

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Curiosa ironía para el Madrid, que se ufana de su “señorío” pero celebra una patada (salvadora) como un gol. Curioso castigo para Simeone, víctima de una situación de juego que aplaude. Los que alguna vez jugaron justifican al oriental con una definición bien futbolera: “patada necesaria”. Esa que Alemao no le tiró a Maradona antes del pase a Caniggia​. Bueno es recordarlo.

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