Desde que contrató a Gallardo, River es el único equipo que no cambió su DT en la Superliga

En el juego de los técnicos, Diego Osella vuelve al punto de partida. Se sentará en el mismo banco en el que estuvo hace cinco años y medio. Como Marcelo Gallardo en el de River, aunque con un recorrido diferente. La ficha de Osella se movió un poco más. De Colón fue a Olimpo de…

Desde que contrató a Gallardo, River es el único equipo que no cambió su DT en la Superliga

En el juego de los técnicos, Diego Osella vuelve al punto de partida. Se sentará en el mismo banco en el que estuvo hace cinco años y medio. Como Marcelo Gallardo en el de River, aunque con un recorrido diferente. La ficha de Osella se movió un poco más. De Colón fue a Olimpo de Bahía Blanca, siguió por Newell’s, viajó al San Luis de Quillota (Chile), regresó al país para dirigir a Belgrano​, saltó a Melgar (Perú) y otra vez cayó en el casillero de Colón.

Pablo Lavallén también hizo gala del federalismo. Después de sus inicios en las Divisiones Inferiores de River, el ex defensor, nacido en la zona norte del conurbano bonaerense, empezó a recorrer el país: de 2014 para acá fue técnico de San Martín de San Juan, Atlético Tucumán​, Belgrano y Colón.

En ese mismo lapso, Daniel Oldrá se vistió de bombero con el buzo de Godoy Cruz en tres ciclos distintos. Lo mismo hizo Néstor Apuzzo en Huracán. Madelón tuvo dos etapas en Unión, Rondina, dos en Arsenal, Milito, dos en Estudiantes y Falcioni también metió doblete para alcanzar los cuatro ciclos en Banfield. Juan Pablo Vojvoda tuvo dos interinatos cortos en Newell’s (2016, 2017), pasó a Defensa y Justicia, siguió por Talleres ​y continuó en Huracán.


Gallardo queda, los demás pasan

Desde que el Muñeco llegó a River, los otros clubes probaron diferentes recetas pero ninguno
pudo acercarse a su
éxito.

Marcelo Gallardo

Junio 2014 ~ 2020

2014201520162017201820192020River Plate

AldosiviArgentinosArsenalA. TucumánBanfieldBocaC. CórdobaColónD. y JusticiaEstudiantesGimnasiaGodoy CruzHuracánIndepen.LanúsNewell’sPatronatoRacingRosario C.S. LorenzoTalleresUniónVélez

Lucas Bernardi irrumpe como la vedette del juego. Es el técnico-meme. El apellido utilizado para graficar la ley de la selva. Pasó por seis ciclos (Godoy Cruz, en dos ocasiones, Newell’s, Arsenal, Estudiantes y Belgrano) en cuatro años. Bernardi es también un anzuelo adjuntado de manera errónea a Christian Bragarnik, el empresario que domina gran parte de la escena de los entrenadores argentinos, uno de los hombres que más fichas mueve alrededor de la pelota.

Su injerencia no sólo se ve con los técnicos sino también en los clubes. Fue impulsor, entre tantas movidas, del enroque entre Walter Coyette y Rubén Forestello, que intercambiaron trabajo en los San Martín: el tucumano y el sanjuanino. Aunque en el caso Bernardi, Bragarnik puede declararse inocente. Al DT lo representa Juan Berros. Sí, el mismo que a Gallardo, vaya paradoja, el hombre que ganó el juego de los técnicos.

“Conocer la cultura de este club me hace sentir y saber que hay un lindo camino por recorrer. Me siento con mucha energía”, dijo el Muñeco el 6 de junio de 2014. Pelo largo, saco gris, jean y camisa, hacía su presentación como entrenador de River. Lo acompañaban el presidente Rodolfo D’Onofrio y el manager Enzo Francescoli.

Marcelo Gallardo, en su presentación como entrenador de River, el 6 de junio de 2014.
Foto: Reuters

Elogió el trabajo de Ramón Díaz​, su antecesor, pero avisó: “No hay que conformarse con lo que se ha logrado, un equipo campeón puede ir a más”. La historia de ahí hasta acá es conocida: cambió el paradigma del club y dio 11 vueltas olímpicas.

Cinco días después de la asunción de Gallardo, la Selección de Alejandro Sabella se despidió del país. Fue en el estadio Ciudad de La Plata, con triunfo 2-0 ante Eslovenia. Y una semana más tarde inició en Brasil el Mundial ​que la dejó al borde de la gloria.

Para la Argentina, estos cinco años y medio, este “Período Gallardo”, también fue de cambios y de un torbellino que se aceleró cada vez más. Gerardo Martino (2014/2016), Edgardo Bauza (2016/2017), Jorge Sampaoli (2017/2018) y ahora Lionel Scaloni​ pueden dar fe al ritmo de una era pos Grondona con Luis Segura, el 38-38, la Comisión Normalizadora, Chiqui Tapia y la Superliga como puesta en escena.

Diego Osella arrancó 2019 en Belgrano, luego dirigió en Melgar de Perú y termuinó el año arreglando su regreso a Colón.
Foto: José Almeida

En el ámbito local, hay cuatro casos para ponderar a la sombra del River de Gallardo. Por Atlético Tucumán, Lanús, Talleres y Unión pasaron cuatro entrenadores durante este período y son los clubes que menos cambios hicieron.

El respaldo se tradujo en resultados deportivos: los tucumanos se consolidaron en la máxima categoría, jugaron por primera vez en su historia copas internacionales y llegaron a la final de la Copa Argentina.

Unión también entró en la Sudamericana y se olvidó de los promedios. Su caso es llamativo, porque Madelón, entre su ciclo de enero de 2014 a noviembre de 2016, sumado al actual que comenzó en julio de 2017, es el DT que más se asemeja a una continuidad en un club de Primera como la de Gallardo. La diferencia es que en medio de las etapas exitosas de Leonardo Carol en el Tatengue hubo dos ciclos cortos y poco productivos de Pumpido y Marini.

Talleres, en tanto, tras 12 años de penar en el ascenso, ascendió a Primera en 2016 de la mano de Frank Kudelka y es otro de los equipos que se animó a recorrer el continente. Y Lanús vivió nada menos que la etapa más exitosa de su vida: ganó tres títulos con Jorge Almirón en el banco y llegó a la final de la Copa Libertadores.

Lucas Bernardi está sin trabajo: en 4 años como entrenador tuvo 6 ciclos en equipos de Primera División. (Delfo Rodríguez)

En la vereda opuesta camina Godoy Cruz, que con la llegada de Mario Sciaqua llega a 14 ciclos en el mismo período en el que River sólo tuvo uno. Justamente fue Almirón el que inició esta etapa de cambios tras un buen paso en 2014. El derrotero siguió con Carlos Mayor (cuatro meses), Daniel Oldrá (siete meses), Gabriel Heinze (un año y tres meses), Oldrá (tres meses), Sebastián Méndez (un año), Lucas Bernardi (seis meses), Mauricio Larriera (cuatro meses), Diego Dabove (un año), Marcelo Gómez (un mes y medio), Lucas Bernardi (cinco meses), Oldrá (tres meses).

En este período disfrutó de buenas etapas con Méndez y Dabove, pero la inestabilidad ahora le pasa factura en los promedios: si el torneo finalizara hoy, el Tomba arrancaría penúltimo en la tabla de la permanencia de la próxima temporada.

Otro club que vive este proceso es Colón. Obnubilado por la final de la Copa Sudamericana, el Sabalero, que cuenta con el regreso de Diego Osella, descuidó los promedios y está al borde del abismo. Desde el 11 de noviembre de 2014, cuando el propio Osella dejó su cargo, pasaron Mostaza Merlo, Javier López, Darío Franco, Ricardo Johansen, Paolo Montero, Eduardo Domínguez, Esteban Fuertes, Julio Comesaña y Pablo Lavallén. Para volver a Osella, cinco años más tarde.

Huracán metió un volantazo y decidió apostar a Israel Damonte, que tenía seis meses más de contrato como futbolista en Banfield y pensaba seguir jugando. Será el undécimo entrenador del Globo en la era Gallardo.

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Entre los cinco grandes, Boca se destaca por sus pocos movimientos. En su universo sólo sirven los resultados, está claro. Y a veces ni siquiera eso cuenta como respaldo para la continuidad. El Vasco Arruabarrena y el Mellizo Guillermo sirven de ejemplo del exigente mundo xeneize.

En Racing hubo 6 ciclos diferentes, pero fueron Cocca y Coudet quienes optaron por dar un salto tras sus consagraciones en Avellaneda. Ahora agarró el timón Beccacece, tras un paso en falso en Independiente.

El Rojo, a excepción de la era Holan, vivió con más penas que gloria sus ocho cambios de entrenador. Suerte similar corrió San Lorenzo después de ver salir al Patón Bauza, con quien había llegado al punto máximo al levantar la Copa Libertadores 2014.

El caso Simeone y la locura del campeón de América

Diego Simeone ganó siete títulos en el Atlético de Madrid y tiene contrato hasta 2022.
Foto: DPA

La histeria en el fútbol no es potestad argentina. En cualquier parte del mundo, el fusible que primero salta ante una mala racha deportiva es el del entrenador. Alcanza con mirar un ejemplo cercano, el del Flamengo, el reciente campeón de América.

De 2014 para acá tuvo 12 entrenadores: Jaime, Vanderlei Luxemburgo, Cristobao Borges, Oswaldo De Oliveira, Muricy Ramalho, Zé Ricardo, Reinaldo Rueda, Carpegiani, Mauricio Barbieri, Dorival Júnior, Abel Braga y Jorge Jesus.

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En los equipos de elite de las grandes ligas de Europa, la rotación no es tan pronunciada. Luis Enrique permaneció tres años en Barcelona. Pep Guardiola va por su cuarto año al frente del Manchester City, Massimiliano Allegri estuvo cinco en la Juventus, mientras que Inter, Milan y Real Madrid fueron los que más cambiaron, tomando en cuenta el período de la “era Gallardo”.

El caso merengue es el más llamativo, ya que el éxito impresionante del primer ciclo de Zidane (ganó tres champions al hilo) contrasta con las experiencias fallidas de Rafa Benítez, Lopetegui o Santiago Solari.

Pablo Vico lleva casi 11 años como DT de Brown de Adrogué. (Luciano Thieberger).

También en Madrid hay un argentino que rompe el molde. Diego Simeone​ asumió en el Aleti en diciembre de 2011 y tiene contrato hasta 2022. Lleva ganados 7 títulos: tres nacionales (Copa del Rey 2013, Liga 2014 y Supercopa de España 2014) y cuatro internacionales (Europa League 2012, Supercopa de Europa 2012, Europa League 2018 y Supercopa de Europa 2018).

Pero el Cholo quedará eclipsado ante un caso emblemático y mágico de un colega y compatriota. En el barrio de Adrogué, en el sur del Conurbano bonaerense, allí Pablo Vicó es bandera de Brown de Adrogué. Y además de vivir dentro del estadio, dirige al equipo desde marzo de 2009.

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