Los diez vehículos robóticos diseñados para explorar otros mundos

No todos los planetas del Sistema Solar se parecen. De acuerdo a su composición, están los que tienen una superficie sólida como la Tierra y los formados por una masa gaseosa, como el gigante Júpiter. Y mientras el núcleo rocoso de Neptuno está cubierto por una costra helada oculta bajo una atmósfera espesa, Saturno está…

Los diez vehículos robóticos diseñados para explorar otros mundos

No todos los planetas del Sistema Solar se parecen. De acuerdo a su composición, están los que tienen una superficie sólida como la Tierra y los formados por una masa gaseosa, como el gigante Júpiter. Y mientras el núcleo rocoso de Neptuno está cubierto por una costra helada oculta bajo una atmósfera espesa, Saturno está cercado por anillos de hielo y roca. Lo que implica que si una agencia espacial pretende investigar alguno de estos territorios, deberá diseñar un robot que se adapte a las particularidades de cada geografía.

Por aire, tierra o agua, estos son los diez vehículos más sofisticados para explorar otros mundos.

Acaso el robot más versátil creado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JBL) sea el LEMUR-3. Este todoterreno es capaz de escalar la roca marciana o atravesar las heladas paredes de Urano. Para avanzar tiene cientos de diminutos anzuelos en cada uno de sus 16 dedos, que se mueven con ayuda de 6 extremidades a lo largo de su plataforma hexagonal. Estas extensiones escanean el terreno con la ayuda de inteligencia artificial, lo que le permite aprender a escalar con cada obstáculo sorteado.

Este proyecto se mantuvo por más de una década con la idea original de crear asistentes que puedan realizar tareas de mantenimiento en la Estación Espacial Internacional (EEI) ​desde el espacio externo. Pero a pesar de su aparente éxito, fue suspendido este año para desarrollar modelos específicos usando como base parte de su estructura.

RoboSimian. Con un formato araña, este gigante está preparado sondear la luna Encelado de Saturno.

El primer spin-off es RoboSimian, ya que se funda en la capacidad de LEMUR para desplazarse por zonas escarpadas. Está proyectado para sondear la luna Encelado de Saturno, donde unos cien géiseres en su Polo Sur expulsan cristales de cloruro de sodio y partículas de hielo al espacio. Puede “caminar sobre cuatro patas, gatear, moverse como un gusano y deslizarse sobre su vientre como un pingüino”, según expresó la NASA en un comunicado.

Hay otras regiones que requieren un dispositivo más intrépido que el gran RoboSimian. La sospecha de los científicos es que bajo la helada superficie de algunas lunas como Europa, Ganimedes y Calisto en Júpiter o Encelado en Saturno, podría albergar vida. Para estos casos, el IceWorm es la adaptación de una extremidad del LEMUR-3. Mientras este gusano mecánico de 1,4 metros asciende taladrando el hielo con un extremo, con el otro puede tomar muestras científicas que podrían revelar la presencia de extremófilos (son organismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas).

Para escoltar a cualquiera de los robots anteriores, las pinzas de anzuelo de LEMUR-3 se adaptaron para forjar escaladores en miniatura capaces de aferrarse a rocas o paredes de cuevas y rodar por superficies lisas como el hielo. Las ruedas híbridas de este rodador utilizan para adherirse una carga eléctrica que genera una fuerza atractiva electrostática. Su estructura compacta le permite sobrevivir a caídas de hasta 3 metros.

Underwater Gripper. Las pinzas están conectadas al Nautilus, un barco de investigación submarino operado por el Ocean Exploration Trust (OET) en la costa de Hawái.

Para entornos de microgravedad, donde los objetos parecen no tener peso, se ideó Underwater Gripper. Este módulo está basado en una de las manos de agarre de LEMUR, con los mismos 16 dedos y 250 anzuelos para asir superficies irregulares. La propuesta es utilizarlo para desembarcar en los asteroides cercanos a la Tierra (NEA) u otros cuerpos pequeños para recolectar minerales. De momento, está conectado al Nautilus, un barco de investigación submarino operado por el Ocean Exploration Trust (OET) en la costa de Hawái.

El Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL) ha difundido una imagen detallada de Dragonfly, un vehículo de aterrizaje de rotor pensado para la éxótica luna Titán de Saturno

Titán, el mayor satélite de Saturno y el segundo más grande del Sistema Solar después de Ganimedes, es considerado un miniplaneta. Posee una atmósfera compuesta de nitrógeno, como la Tierra, pero con nubes, lluvia, mares y lagos de metano. Meses atrás se anunció que Dragonfly (libélula), un drone diseñado para surcar los cielos, se lanzará en 2026. Luego de recorrer más de 840 millones de kilómetros a través del espacio, aterrizará en Titán ocho años más tarde.

Este laboratorio que estará la mayor parte del tiempo en el suelo, aterrizará en la dunas Shangri-La, similares a las del desierto de Namibia en el sur de África y que ofrecen una variada ubicación para recolectar muestras. El helicóptero explorará esta región en vuelos cortos de hasta 8 kilómetros.

Y si de rodar se trata, la NASA reveló la estructura de su Shapeshifter impreso en 3D, al que definió como “un dron encerrado en una rueda para hámster alargada”. La idea de este “Transformer” es que según la zona en la que se encuentra pueda rodar, volar, flotar o nadar. El investigador principal del JPL, Ali Agha, imagina a Shapeshifter como una misión a la luna Titán de Saturno, el destino que tiene líquido en forma de lagos, ríos y mares de metano en su superficie.

Fotografía facilitada por la NASA del robot Bruie. (EFE)

Europa es el sexto satélite natural de Júpiter en orden creciente de distancia. Para dentro de 5 años la NASA tiene una misión con rumbo a ese cuerpo constituido por silicatos, con una corteza de hielo de agua y un probable núcleo de hierro y níquel. En busca de algún vestigio de vida, el Rover flotante para la exploración debajo del hielo (BRUIE) utiliza su equilibrio de flotación para permanecer anclado contra el hielo. También puede apagarse de manera segura y activarlo solo cuando necesita tomar una muestra, lo que le permite registrar si los compuestos químicos del hielo podría ayudar a alimentar la vida dentro de esos océanos.

Space Mobility. Un vehículo todoterreno para explorar la Luna.

La gravedad lunar es un sexto de la de la Tierra y su superficie es un terreno complejo con cráteres, acantilados y colinas. Además, está expuesta a la radiación y a condiciones de temperatura mucho más duras. Para recorrer su geografía, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (Jaxa) firmó un acuerdo con Toyota para concebir el Space Mobility. Este vehículo tripulado de 6 metros de largo, 5,2 de ancho y 3,8 de altura, estará propulsado por una solución limpia como la pila de combustible de hidrógeno. Su objetivo es ser el medio de transporte en misiones por el infinito y más allá.

SpaceBok. El robot cuadrúpedo que es capaz de saltar hasta dos metros de alto.

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha comenzado a realizar pruebas con SpaceBok, un prototipo de robot que cuenta con un peculiar diseño. En lugar de emplear ruedas o cadenas para desplazarse, tiene cuatro patas que le permiten caminar y saltar hasta dos metros de altura en la gravedad lunar.

Este cuadrúpedo de acero fue diseñado y construido por un equipo de estudiantes suizos de ETH Zurich y ZHAW Zurich. Uno de los inconvenientes es que al despegar del suelo, el robot necesita estabilizarse para volver a caer de manera segura. Para no desajustarse en el intento, SpaceBok incorpora resortes para almacenar energía durante el aterrizaje y liberarla en el despegue, lo que reduce la energía necesaria para lograr esos brincos.

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