La intimidad de la Copa Davis: 18 vestuarios, realidad virtual, canchas sin llenar y entradas de 25 a 500 euros

Hinchas canadienses golpeando tambores, una pareja colombiana envuelta en banderas y un ruidoso grupo de belgas con una corona de globos sobre la cabeza. La Copa Davis ofrece en la Caja Mágica de Madrid estas imágenes inéditas en sus 119 años de historia. No por el color de los hinchas, algo que siempre caracterizó al torneo, sino…

La intimidad de la Copa Davis: 18 vestuarios, realidad virtual, canchas sin llenar y entradas de 25 a 500 euros

Hinchas canadienses golpeando tambores, una pareja colombiana envuelta en banderas y un ruidoso grupo de belgas con una corona de globos sobre la cabeza. La Copa Davis ofrece en la Caja Mágica de Madrid estas imágenes inéditas en sus 119 años de historia.

No por el color de los hinchas, algo que siempre caracterizó al torneo, sino por reunir en una misma ciudad y en una misma semana a 18 países. Como si fuera un Mundial de fútbol comprimido.

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El experimento ideado por Gerard Piqué, quien se deja ver por el estadio cada vez que sus compromisos con Barcelona se lo permiten, y su empresa Kosmos, en alianza con la Federación Internacional de Tenis (ITF), comenzó al fin con la Davis Cup Finals.

Si bien todavía es pronto para las evaluaciones, el nuevo formato ya arroja imágenes cuanto menos llamativas. Como los 18 vestuarios que se montaron sobre las pistas exteriores del recinto ubicado en los suburbios del sur de Madrid, cada uno con la bandera de su país en la entrada.

Dos personas actúan sobre una de las canchas durante la inauguración de la Copa Davis.
Foto: EFE

O como la ceremonia inaugural con la presencia de cerca de 100 tenistas y entrenadores. Un acto en el que se le rindió homenaje a la historia en blanco y negro de la Davis, pero que también exhibió su lado más comercial con la presentación del DJ Alan Walker o el reggaetonero Farruko.

Si por momentos la nueva Copa Davis parece un Mundial, por otros se asemeja a un clásico torneo de tenis de cada semana. La infraestructura es la misma que se utiliza en el Masters 1000 de Madrid en mayo de cada año, más allá de los lógicos cambios de decorado.

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Pero en los stands que rodean los tres estadios interconectados que integran la Caja Mágica, se venden ahora banderas de los 18 países por 10 euros. Las gorras oficiales cuestan 25 o 30, dependiendo del tamaño.

También abundan los juegos de realidad virtual, como los del stand de Rakuten, el gigante japonés del comercio electrónico que patrocina a Barcelona y que Piqué acercó a la Davis gracias a sus vínculos con el CEO Mickey Mikitani.

Los hinchas celebran antes de Italia-Canadá.
Foto: Reuters

“Es diferente a lo que se suele ver, pero me encanta. Tener 18 países con 18 vestuarios en un mismo lugar es algo que nunca se vio”, le cuenta Mariano Zabaleta, el vicepresidente de la Asociación Argentina de Tenis, a Clarín.

El ex tenista cree que el formato es muy similar a los campeonatos sudamericanos juveniles o a la Junior Davis Cup, que se disputa entera en una misma sede.

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“Esto es un poco como lo que vivimos hasta los 18 años. Es como volver a las raíces. Cuando hablás con los ex jugadores, siempre te dicen que los mejores recuerdos son de cuando jugaban los Mundiales juveniles y viajaban en equipo, porque después el tenis se hace muy profesional y muy individual”, explica.

La organización sorprendió a todos para bien. Es muy profesional todo. No veo margen de error”, señala el dirigente.

Las críticas al cambio de formato, sin embargo, persisten tras una revolución que no dejó a nadie indiferente. “Espero que la gente se dé cuenta de que la Copa Davis es mucho más dinero y todo lo que nos ofrecen ahora”, dijo la semana pasada Alexander Zverev, quien prefirió viajar a Argentina para jugar la exhibición con Roger Federer.

Un torneo que deberá entrar en calor

El público acompaña a medias en la Caja Mágica de Madrid.
Foto: EFE

La primera jornada de la Davis no contó con una asistencia masiva, aunque era esperable al tratarse de una fría jornada de lunes y un programa reducido a apenas tres series: Croacia-Rusia, Italia-Canadá y Bélgica-Colombia.

Este martes, el torneo tomará velocidad crucero con la disputa de seis eliminatorias, incluyendo el debut de la España de Rafael Nadal, el clásico Argentina-Chile y el estreno de equipos tradicionales, como Australia, Francia o Estados Unidos.

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De momento, la única eliminatoria con las entradas agotadas es España-Rusia. El Estadio Central estuvo en un 60% de su capacidad para 12.500 espectadores durante Croacia-Rusia. Y en las canchas secundarias, a duras penas se llegó a la mitad de su aforo. Los precios a lo largo de la semana oscilan entre los 25 (primera fase) y 500 euros (el VIP en la final).

El viaje a España implica un presupuesto que no todos los fans están en condiciones de pagar. “Vengo de Montreal y el vuelo nos costó 800 dólares”, cuenta Edward, un colorido hincha canadiense que llegó a la Caja Mágica con un contingente.

Una aficionada belga asiste al encuentro entre el colombiano Daniel Galán y el belga David Goffin.
Foto: EFE

“Somos 340 personas. Venimos de Montreal, Toronto y toda Canadá. La Federación nos dio algunas facilidades y estamos todos en los mismos hoteles”, explica el aficionado, que espera gastar unos 1.500 dólares en su viaje de una semana.

Hinchas colombianos en el encuentro entre Daniel Galán y David Goffin.
Foto: EFE

Cecilia, quien llegó desde Bogotá con su marido para alentar a Colombia, espera pasar diez días en Madrid. “Es bastante costoso, pero vale la pena”, explica.

Para otras, como la belga Monique, que arribó desde Mechelen, todo es algo más económico al tratarse de un viaje dentro de Europa. “La mayoría llegamos esta mañana. Nos encanta el tenis y no nos podíamos perder este evento”, asegura.

Madrid. Especial para Clarín

HS

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