Los rubros que más peso ganaron en el gasto público durante la era Macri: intereses y jubilaciones

Un informe del Cippec concluye que entre 2015 y 2019 la composición del gasto de la Administración Pública Nacional se modificó. Ganaron peso los pagos de los intereses de la deuda y la asistencia social (jubilaciones, AUH, pensiones), en detrimento de erogaciones en la administración nacional (personal), Defensa y subsidios. Mientras el gasto social pasó del…

Los rubros que más peso ganaron en el gasto público durante la era Macri: intereses y jubilaciones

Un informe del Cippec concluye que entre 2015 y 2019 la composición del gasto de la Administración Pública Nacional se modificó. Ganaron peso los pagos de los intereses de la deuda y la asistencia social (jubilaciones, AUH, pensiones), en detrimento de erogaciones en la administración nacional (personal), Defensa y subsidios. Mientras el gasto social pasó del 60% del total al 63%, el de los intereses de la deuda del 8% al 18%.  El dato, consignado en un informe llamado GPS del Estado, radiografía y balance de la administración pública nacional 2015-2019, resulta relevante de cara al futuro ya que el próximo gobierno se ha planteado alcanzar el superávit fiscal. Y es que del trabajo del Cippec surge que los intereses de la deuda y las jubilaciones, los rubros que más peso ganaron, aparecen también como componentes rígidos en el total de las erogaciones de la Administración Pública Nacional. Esto quiere decir que para bajar su incidencia en el gasto deberán tomarse decisiones.

Respecto a la primera, el próximo gobierno buscaría reestructurar la deuda. “No podemos pagar la deuda en las condiciones que está la Argentina”, dijo ayer Alberto Fernández. La segunda, el componente social del gasto, durante el macrismo “se consolidó la tendencia del crecimiento de los derechos adquiridos” que pasaron del 60% en 2015 al 75% del gasto total según el Indec. Cippec denomina gasto rígido a los componentes del presupuesto que no están sujetos a la discrecionalidad de las autoridades presupuestarias en el corto plazo, debido a que, en su mayoría, representan obligaciones contraídas por el Estado Nacional y/o derechos adquiridos por terceros.

Mientras los ingresos de la Administración Pública Nacional disminuyeron a un ritmo promedio del 5% en términos reales, los gastos lo hicieron al 2%.

“El escaso margen de maniobra fiscal para implementar políticas públicas exige tener una mirada integral que contemple, al menos, la recuperación de la economía y consensos que incorporen a amplios sectores del entramado social, económico y político que brinden soporte al reordenamiento de las cuentas públicas”, concluye el informe cuyos autores fueron José Gasparín, Jimena Rubio, Gonzalo Diéguez y Lucía Aruanno. “Más aún, el reperfilamiento parcial de la deuda, la falta de financiamiento en el mercado voluntario (externo y doméstico), la recesión económica y la escasez de divisas ponen en duda la sostenibilidad de la deuda pública argentina”.

Precisamente sobre la deuda, el Cippec señaló en otro informe que “deberá renegociarse el acuerdo con el FMI ante la imposibilidad de acceder al mercado para cubrir los abultados vencimientos de capital con el organismo”. Y, además, “por otro lado, se abrirá una renegociación con los acreedores privados que probablemente cuente con la cooperación del FMI”, señala el informe de Ricardo Carciofi, Pablo Carreras Mayer y Martín Rapetti.

En una presentación de los informes ante la prensa, Carciofi señaló que una de las claves para la estabilidad de la economía en los próximos meses será la cuestión de la deuda y qué decisiones tomará el próximo gobierno. Todo ello deberá impactar en el Presupuesto que se discuta (o no) a fines de diciembre. “Si decide resolver la cuestión de la mano del FMI, entonces los números del proyecto no podrán alejarse mucho de la meta que se negocie con el organismo”. Para eso, cree Carciofi, será clave que el gobierno de Alberto Fernández defina una estrategia negociadora. “La viabilidad de un nuevo programa con el FMI y el reperfilamiento de la deuda pública no podrá conseguirse sin que la economía retome rápidamente la senda de la recuperación y, luego, del crecimiento. Volver a crecer es condición necesaria para cualquier programa que aspire a la sostenibilidad fiscal y financiera”.

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